CrowVeil
/ llegar temprano era una de las tantas cosas que hacía bien, si eso significaba realizar cosas que le gustan o si es que estaba atrapado en cumplir una de las muchas espectativas que caían sobre sus hombros. desde hace mucho tiempo lo supo, nunca se interesó por mantener una fachada adecuada con su propia familia, solía llegar tarde a las cenas familiares cuando aún tenía diez años y recordaba tan bien cada regaño propiciado porque, según sus tíos, no era digno de alguien que cruzaba el entrenamiento en el que estaba en aquel momento. era terco, y lo sigue siendo, pero incluso así sabe ponerse límites si requería de una presencia pública o de suma importancia. esto era importante. al menos así se sentía, porque no creía que fuera obligación. mucho menos algo por presión. estaba ahí porque disfrutaba la sensación extraña que recorría su pecho cada que se acordaba de aquel rostro, de esa mirada, de esos gestos. todo de él. esa mañana se alistó como normalmente, hizo lo que dependía de aquella atareada agenda y, poco después, recorrió su camino hasta su destino; llegando ahí, espero pacientemente hasta por fin ver al chico rubio por el cual sentía una fascinación que rozaba lo incomprensible. Hola.. ¿el café? / sus luceros se fijaron en él, soltando una suave risa mientras se acomodaba en su sitio y guardaba el celular para prestarle toda su atención ahora que estaba a su lado. Un americano está bien, sin mucha azúcar. ¿quieres que te ayude? / hizo el ademán de levantarse, fijando brevemente su mirada en todas las bolsas sobre la mesa. no preguntó. se mantuvo firme bajo el rostro calmado de alguien cuya función era la presencia en si.
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De todos modos, Sasuke está atado por un papel.. eso no significa que personas externas no puedan intervenir. Mi padre lo dijo. / « Así como dijo que si Sasuke obtiene nuevamente su libertad, se paga con la mía. » retiene una mueca, quería creer que en el futuro, obtener un próximo heredero no sería un tema principal. así como intenta creer que solo era una amenaza vacía, sin fundamentos.
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No es necesario. Y, aunque suene presumido, no me importaría comprar más que un café o algo para ti de paso. Es más, compremos otra cosa. / comenta con calma tal como si hablara del clima del día, llamando a alguien de los trabajadores. una vez cerca, pide un nuevo café y un postre que, curiosamente, el del día era tiramisú; obvio lo sabía, no por nada observó varias veces el menú antes de que el rubio llegara. una vez la persona se va, termina por mirarlo una vez más notando los pequeños cambios y murmura: Si llevas prisa, te llevaré personalmente a tu destino una vez acabemos con todo esto. / asegura al momento, viendo como lo que había pedido llega de forma casi rápida. al quedar ambos solos una vez más, la risita burlona de sus labios escapa con cierta libertad; encogiéndose de hombros ante la mención del uzumaki, su hermano y esa chica molesta en una misma oración. Si te soy honesto, no me quejaría si esa fuera la pobre excusa impuesta por ambos. / su diestra rodea el vaso de su nuevo café, llevándolo a sus labios y dando un trago para volver a sentir la cálida sensación en su garganta. Hm.. todo es falso. Más bien, un contrato. / susurra, solo lo suficientemente alto para que escuchara el blondo frente suyo. sus ojos quedan fijos un instante en el líquido oscuro como si estuviera pensando que más decir, lleva sus ocelos a él con esa intensidad escalofriante que lo tiene cautivado. a punto de cometer una locura, su raciocinio le dice que su libertad también es importante, pero ese lado imprudente le avisa que no importaba nada si no se arriesgaba. y, de querer, hasta algo más que juntar a ciertos chicos podría pasar. él podría estar con a quien realmente desea.
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Si no te importa, aunque está vez yo pagaré mi consumo. / avisa. el tono suave llevado con sumo cuidado, tanteando que tan gentil podría ser fuera de su habitual porte público donde era más 'serio' a ojo de otros. un bajo sonido sale apenas, situado a algo similar a la queja misma cuando la mención de aquella pelirosa se hace presente. « La había olvidado por un instante. » medita, dándose cuenta de lo insignificante que era su presencia. bueno, ¿estaba justificado odiarla? sí, para itachi sí. aunque la pintaran como una santa.. en realidad sabía mucho de lo que ella había hecho en su pasado, inclusive cosas como hostigar a su pobre hermano. aún así, contiene una risa al recordar como el menor de los uchiha la había llamado: una fresa podrida. su mirada se afila un instante, ladeando la cabeza como un animal al verlo dudar un instante. piensa que es lindo: deidara es lindo. a la vez, intenta no hacer creer más la sensación de lo mucho que deberá cuidarlo, el sentimiento extremista de querer saber todo de él. « El problema son los uchiha. » suspira brevemente, pues bien se decía que los uchihas eran una familia que demostraba el amor tan intensamente; una familia que estaba condenada a amar. sus comisuras se alzan un poco más, cerrando ambos luceros un breve instante para luego fijarse con más firmeza en el contrario. ¿Por qué? ¿te interesa saber? / se burla un instante, pero su mirada se desvía un instante como si estuviera viendo que no hubiera alguien más escuchando. Hablaré, solo si me das información de igual valor; por cada cosa que desees saber, me dirás algo.