Reychelcampos

—La necesitamos, comandante Wesley.
          	
          	Aquellas palabras atravesaron todas mis defensas.
          	
          	Porque durante meses nadie me había llamado así.
          	
          	Nadie.
          	
          	No Ana.
          	
          	No novia.
          	
          	No aliada.
          	
          	No civil.
          	
          	Comandante Wesley.
          	
          	La mujer que había trabajado toda su vida para llegar hasta ahí.
          	
          	—Si está arrepentida...
          	
          	Mi respiración se detuvo.
          	
          	—Todavía puede volver.
          	
          	Silencio absoluto.
          	
          	—Su puesto sigue existiendo.
          	
          	Mis ojos comenzaron a humedecerse.
          	
          	—¿Después de todo lo que hice?
          	
          	—Después de todo.
          	
          	La respuesta fue inmediata.
          	
          	—Porque sigo creyendo que pertenece aquí.

Reychelcampos

—La necesitamos, comandante Wesley.
          
          Aquellas palabras atravesaron todas mis defensas.
          
          Porque durante meses nadie me había llamado así.
          
          Nadie.
          
          No Ana.
          
          No novia.
          
          No aliada.
          
          No civil.
          
          Comandante Wesley.
          
          La mujer que había trabajado toda su vida para llegar hasta ahí.
          
          —Si está arrepentida...
          
          Mi respiración se detuvo.
          
          —Todavía puede volver.
          
          Silencio absoluto.
          
          —Su puesto sigue existiendo.
          
          Mis ojos comenzaron a humedecerse.
          
          —¿Después de todo lo que hice?
          
          —Después de todo.
          
          La respuesta fue inmediata.
          
          —Porque sigo creyendo que pertenece aquí.

Reychelcampos

Caín me miró sorprendido.
          
          —¿Cómo sabías…?
          
          —Patrón de entrada —respondí, ya moviéndome otra vez—. Lo usan mucho cuando creen que el enemigo está desesperado.
          
          Una pequeña sonrisa apareció en Stefan.
          
          —Te extrañaba así —murmuró.
          
          Sentí un calor extraño en el pecho, pero no había tiempo para eso.

Reychelcampos

—Cuando dos estructuras se rompen al mismo tiempo —explicó con calma—, no hay que atacarlas. Solo hay que empujarlas un poco más.
          
          El asistente dudó.
          —¿Quiere atacar al clan?
          
          Müller sonrió apenas.
          
          —No. Quiero que se destruyan solos.

Reychelcampos

Hola, se que me he atraso con la actualización pero es pro que tengo problemas con mk computadora, pero esta semana que viene ya salgo a vacaciones de mi trabajo y a lo que se creo que ya publicaré todos los capítulos con el final del libro de Stefan esa semana, esta semana voy hacer dos actualizaciones entre mañana y hoy pero de en chance se que están ansiosas como yo lo estoy✨❤️