— ¿Miedo?
—No.
—Deberías —murmuró, y el eco de esa palabra pareció rebotar por las paredes.
El corazón de Draco dio un vuelco en su pecho, aunque su rostro no lo reflejó. Su espalda se enderezó por instinto; si Potter quería intimidar, tendría que intentarlo mejor.
—Te sobrevaloras —replicó con la lengua afilada, casi escupiendo las palabras—. No eres tan intimidante como crees.
Potter no se detuvo. Otro paso hacia adelante, lento, seguro, como si disfrutara del espacio que le robaba a cada segundo.
—Curioso, porque juraría que tu pulso dice otra cosa.
ES QUE ELLOS, tienen una vibra de mas enemigos y tensión que la versión anterior. Y si, estaré intensa, aviso desde ya.