Otra vez, miro la hora son tres, estoy aquí desde las diez. ¿Por qué no pude escribir nada en el papel?
Pasan las horas, los días, las semanas. Miro la hoja y, ¡genial! Otro uno más. No sé si reír o llorar ya es costumbre la verdad, dejar todo para el final y no lograr, simplemente por no concretar.
Me lo planteo, digo debo hacerlo, luego de horas sentadas en la mesa con el lápiz en mano, ¡ni la fecha la eh plasmado!
Pero yo ya me rendi, desde que dije que lo entendí para no escuchar como seguir, desde ahí yo ya decidí que no quería, que no podía, me rendia.
Porque para mí no hay un final en concreto, o eso me miento, no me gusta tener la sensación de que las cosas terminaras, pero tampoco tengo ganas de continuar.
¿¡POR QUE ES TAN DESESPERANTE!?