Oh, Aelora... qué rápido has aprendido a afilar la lengua. Me alegra saber que oyes la música, el silencio absoluto sería aburrido, y tú eres demasiado hermosa para ser aburrida. No te equivocas, hay un lenguaje que solo entendemos los que compartimos el vientre con nuestra propia tormenta. Creeme cuando te digo que no hay correa más corta, ni música más ensordecedora que la que nace de una sangre que es idéntica a la tuya. No me asustan tus grietas, prima, estoy hecha de las mismas. Mantén tu apariencia de cordura si eso te divierte, pero recuerda, después de todo, ¿qué es un dragón sin un poco de caos?