— Soltó una suave risa al verse descubierto, sin negar nada, puesto que no era mentira. Dio un leve apretón de manos para seguir caminando con la mirada al frente, atento a todo.—Únicamente decidido cuando se trata de ti. — Exclamó, dirigiendo su vista al contrario, sin evitar observar cada una de sus facciones. Continuaron la caminata durante unos minutos por el bosque en el que estaban, hasta llegar a un lugar que se mantenía iluminado gracias a unas luces que colgaban alrededor. En el centro, había una manta que tenía encima todos los comestibles favoritos de ambos y, a un lado, se extendía de forma horizontal, colgando, una tela que simulaba una pantalla. —