— se incorporó con un impulso que venía de la rabia más que de la fuerza. los ojos le brillaban por las lágrimas y la furia; su voz salía rota pero firme. —
¡No! ¡No voy a traicionar a Luke ni a Reggie! ¡Puedes amenazarme, puedes romperme, pero no te meterás con ellos! ¡YA BASTA!
— dió un paso al frente, las baquetas apretadas entre los dedos como si fueran una espada. su respiración iba rápida, su cuerpo temblaba por el esfuerzo de mantenerse en pie. —
Estoy harto de que juegues con nuestras vidas. Puedes intentar hacerme desaparecer, pero no vas a tocar a los que amo. ¡No lo permitiré!