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Hyacinth, ¡Gracias a Dios estás aquí!, el silencio me va a volver loca, ¿Gregory ha venido contigo? 

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No menosprecio su felicidad, Hyacinth, envidio que les haya resultado tan... fácil o al menos, que lo parezca. —hizo una pausa soltando un suspiro— ¿Mis dedos manchados? Escribo cartas que no envío, pensamientos que no digo en voz alta porque si los dijera, mamá me encerraría en el convento más remoto que encuentre. Escribo sobre cómo sería un mundo donde pudiéramos elegir sin que nos llamen difíciles
            
            Y no te hago sentir mal porque desees el matrimonio, hermana, lo que intento decirte... lo que intento decirle a todo el mundo... es que no es la única opción y que está bien si a alguien no le sale, o no le apetece, o le da miedo. — suspiro apoyando la frente en su mano— Pero tienes razón en algo: no debería quitarle importancia a lo que dices, tampoco es justo. Así que... discúlpame
            
            ;; La haces muy bien ^^, yo no sé que hago JAJAJA 
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—atrapo el cojín —¿Infantil? ¿Yo? infantil es lanzar cojines cuando te quedas sin argumentos pero te lo perdono porque aún te creces. —se acerco un par de pasos, con los brazos cruzados pero una chispa peligrosa en los ojos— Y sí, leo novelas, muchas, en mi alcoba, en el jardín, en la mesa del desayuno si mamá no me vigila. ¿Quieres saber qué leo? Historias donde las heroínas tienen algo más en la cabeza que rizos y esperanzas. Historias donde dicen no y el mundo no se acaba. ¿Mis dedos manchados de tinta? Esa es la única prueba de que he hecho algo interesante en toda la semana.
            
            En cuanto a lo de Daphne y Francesca... claro, anda, ve con ellas. Daphne te hablará de "la llama eterna" y Francesca te dirá que "cuando es el indicado, lo sabes". Muy bonito, muy útil y luego vuelves a la realidad —su voz se quebro apenas, pero se recupero rápido— Pero sabes qué? Me alegra que tengas a John. De verdad, alguien con quien hablar sin sentirse un espécimen en vitrina debe ser... agradable. —hizo una pausa, miro hacia la ventana un segundo y luego regreso a Hyacinth con una sonrisa torcida—
            
            Así que ve con John, cuéntale lo insoportable que soy pero cuando dentro de unos años algún idiota te diga que "no entiendes el mundo porque eres mujer"... acuérdate de mis dedos manchados de tinta. Suerte encontrando tu chispa 
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¿Herir mis sentimientos? Hyacinth, si esperas que me ponga a llorar porque una niña que aún no ha salido en sociedad me da lecciones de carácter, me temo que te vas a quedar esperando. —se cruzo de brazos, pero su labio temblo ligeramente de la indignación contenida—
            
            Ahora, atendiendo a tu teoría psicológica:  ¡Qué bonito! Parece el título de una novela barata, la realidad, hermana querida, es mucho más prosaica, llevo un par de temporadas ¿Sabes cuántas propuestas de matrimonio he recibido? —levanto la mano con todos los dedos extendidos— Cinco, cinco hombres me han pedido en matrimonio y a los cinco les dije que no. No porque no los comprendiera, sino porque los comprendía perfectamente y no me gustó lo que vi. Así que no, Hyacinth, no es falta de valor de ellos. Es falta de... de todo lo demás, si me voy a casar quiero que sea con alguien que me acepte como soy y que no quiera un objeto de decoración de lo contrario seré una solterona...
            
            Lo que más me divierte de tu discurso —inclino la cabeza con una sonrisa afilada— es que dices que no confundamos tus observaciones con inocencia, mientras me llamas entretenimiento familiar con esa cara de inocencia que se cree muy astuta. Escúchame bien, pequeña: tú aún no has tenido que bailar con un vizconde que te huela a col fermentada, tú aún puedes quedarte en un rincón observando y creyendo que el amor es un rompecabezas que solo los inteligentes resuelven. Cuando salgas de verdad al ruedo... entonces hablamos por ahora solo disfruta lo que estás viviendo  —Se aliso el vestido con un gesto brusco —  Cuando te toque, vas a ser un huracán con lazos y yo voy a estar en primera fila, con las palmas listas para aplaudir y será mi turno de sonreír 
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