Podemos llorar juntos, porque ahora eres mi otro mitad eterna, y si tú estás mal, yo también estoy mal y si tú estás bien, yo estaré bien. — afirmó mientras asentía con levedad observando como el contrario le ponía el anillo, el rubio observaría la sortija por un instante y luego posaría su mirada azulada en la mirada contraria y acercándose a él, lo abrazó con fuerza. — No puedo creer que esto de verdad esté pasando. . .todo lo que alguna vez hablamos, se está haciendo real, ¿Puedes creer que llevaré tu apellido?