Lo has pronunciado perfectamente, aunque falta un firme y buen acento ruso de por medio. ¿Cautivado, entonces? Te daré un consejo: no deberías decirle eso a una sirena, es como dejarte caer conscientemente en una trampa. Tal vez lo has predicho, pero sí, me reciben con un aparente cariño que llena mi antiguo corazón. El ambiente en el Mar es el adecuado, se respira paz y tranquilidad bajo mi reinado, tal como lo ha sido desde hace más de doscientos años. Por supuesto, las tortugas tratan de tomar el sol cada día en la orilla, y vuelven a casa a horas tardías. Se cuidan entre ellas mismas. He visto que eres un fantasma... ¿Cómo se siente existir de esa forma? Me siento agradecida por tu bienvenida, Eidel.