SoyEiraBlackwood

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SoyEiraBlackwood

✾: Eira no solo usa el arco. Ella pertenece a él. Lo aprendió de niña, cuando todavía no sabía ponerle nombre a sus silencios. Mientras otros niños jugaban a cabalgar o a luchar con palos, ella se perdía en el bosque con un arco demasiado grande para sus brazos delgados.
          	  
          	  Pero aun así… tensaba.
          	  Respiraba.
          	  Soltaba.
          	  Y el mundo se ordenaba.
          	  
          	  Para Eira, el arco no es un arma de guerra.
          	  Es un vínculo. Una forma de canalizar lo que siente sin decirlo. Sus manos son precisas, elegantes, casi devotas. Su postura es impecable, moldeada por horas observando cómo el viento acaricia las hojas. Su puntería es temible, al punto de que muchos creen que es magia… pero no, es foco, calma, oído.
          	  
          	  Ella no arremete.
          	  Ella observa.
          	  Espera.
          	  Elige.
          	  
          	  La espada la maneja con habilidad, porque nadie en la Casa Blackwood crece sin aprenderla. Pero no vibra en ella. La espada es ruido, es impulso.
          	  El arco, en cambio… es silencio, distancia, control. Es exactamente como Eira es.
          	  
          	  Cuando tensa la cuerda, todo en ella parece alinearse. Esa mirada oscura se afila apenas, sus labios se suavizan, y por un instante, parece que está escuchando algo que solo ella entiende.
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SoyEiraBlackwood

᯽: Eira Blackwood nació en los bosques antiguos de Raventree Hall en una noche sin luna, cuando el gran arciano ardía con un viento que parecía susurrar su nombre. Su madre decía que ella no lloró al nacer: simplemente abrió los ojos, oscuros como un charco profundo, y miró el mundo con una calma inquietante. Su nombre, Eira, significa “nieve”. Pero en la Casa Blackwood no se interpretó como pureza, sino como esa nieve silenciosa que cae sobre los campos antes de la guerra: fría, inevitable, profética.
          	  
          	  Eira creció distinta incluso entre los Blackwood. Donde Benjicot exhibía nobleza joven y Valaena unn aura ardiente, Eira era… callada. Atenta. Como si escuchara algo que nadie más podía oír. Pero esa calma no significaba debilidad. La gente de los Ríos comenzó a llamarla la Espina del Cuervo: diminuta, afilada, capaz de perforar donde más duele. Nunca explotaba, nunca gritaba, pero sus palabras podían desnudar la verdad y dejar a cualquiera temblando.
          	  
          	  Tenía un don extraño para entender a los Cuervos, ellos miraban apenas unos segundos, sabían si mentían, si temblaban, si lloraban por dentro. Ese talento la hacía peligrosa… y necesaria.
          	  
          	  Su padre veía en ella una diplomática natural. Sabiendo que detrás de su silencio había pensamientos que él mismo no alcanzaba. Para los suyos, Eira era una guardiana discreta, una profundidad tranquila que sostenía la casa cuando nadie la veía. Desde pequeña sintió una conexión casi espiritual con el arciano. Solía hablarle, no como quien reza, sino como quien conversa. A veces, el viento parecía responderle. Nunca buscó magia, nunca quiso poder… pero la magia la reconoció igual.
          	  
          	  Cuando Eira tenía doce años, soñó con un cuervo blanco que caía del cielo, sangrando, murmurando: La guerra te llevará, pero no te romperá. Al día siguiente, un cuervo herido aterrizó en el patio de Raventree Hall. Y murió en sus manos. Desde entonces, se corrió el rumor de que la niña tenía visiones. Ella jamás lo confirmó. Pero no lo negó.
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SoyBenBIackwood

—Mi querida Eira —pronunció, atento siempre al afecto que le profesaba, aunque su cortesía ante los demás la hiciera parecer frívola a ojos ajenos—. Me alegra verte nuevamente. La Casa Blackwood siempre hallará esa firmeza en mi guía, y en cada viaje que hago; cuando parto a la guerra, es esa misma firmeza la que me impide dudar. Pero, sobre todo, lo que me hace avanzar, lo que realmente me sostiene, es saber que, cuando vuelva, tú estarás aquí. —Se aproximó a ella lentamente, mas con gesto firme y decidido—. Si la firmeza es mi guía, tú eres la luz que ilumina mi camino, hermanita —deletreó el apodo con dulzura mientras levantaba ambas manos para posarlas a cada lado de su rostro. Se inclinó ligeramente hacia delante y depositó un casto beso sobre su frente. Luego bajó la mirada para posar sus orbes sobre los de ella, y al hacerlo percibió cómo los ojos de la joven se suavizaban. Él la conocía mejor que a nadie en ese mundo; aunque muchos la vieran como una mujer fría y distante, su hermano sabía descifrar en silencio su verdadero sentir. Ella era distinta a él, sí: él, un joven sociable; ella, reservada. Pero era justamente esa diferencia la que los hacía tan semejantes. Para él, ella era la paz en medio de la guerra. Su refugio en plena tempestad—. De seguro que en poco estarás de nuevo en tu casa, en nuestra casa —murmuró, acariciando su mejilla con el pulgar—. Y si la calor te hace colapsar, permíteme ser yo quien te sostenga.

SoyBenBIackwood

(+) Sería para mí un honor ser el primero en presenciar la fuerza con la que “tensáis la cuerda y la precisión con la que disparáis la flecha”  Sabed que yo también mantengo mis armas en forma: maza y espada nunca me fallan. “Atravieso con más temple y me defiendo contratacando.” —Le siguió el juego con una sonrisa soterrada; pocas veces se permitía disfrutar tanto—. Y cuando volvamos a casa —continuó con voz más baja—, deseo que seáis vos, y sólo vos, quien me muestre tales progresos. Con gusto, permitiré que me sostengáis si mis fuerzas flaquean bajo vuestros cuidados. —Se enderezó al verla recomponerse, pero el borde de su clavícula aún ardía, al igual que sus labios. Era como si la sangre que compartían, esa misma sangre cargada de historias entrelazadas y pasiones contenidas, hubiese encendido aún más el calor sofocante de Dorne. No era sangre Valyria, la ardiente, la que latía en sus venas, sino aquella que le unía a Eira: audaz, indómita y profunda, un fuego compartido que ninguno de los dos podía ya osar ignorar.
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SoyBenBIackwood

(+) —Yo… —titubeó—. Está bien. El calor juega con nuestra mente, os comprendo porque me ha pasado —respiró hondo, rectificándose—: me está pasando. —Sus ojos, intensos y encendidos, brillaron con esquirlas de pura sinceridad—. Sobre todo cuando os comportáis así. —Dio un paso. Luego otro. Cada uno tan suave cuál presagio. —Vuestras mejillas… —susurró y acortó aún más la distancia hasta quedar apenas un respiro lejos. Se vio obligado a inclinarse hacia ella porque era más alto y la frente de Eira rozó sus cabellos oscuros y Benjicot bajó el rostro con lentitud solemne, y con absoluta delicadeza, posó los labios sobre su pómulo izquierdo. Fue un beso leve, pero cargado de más verdad que cualquier juramento. Una pincelada de fuego en una piel que ya ardía—. Son preciosas —dijo contra su mejilla—. Siempre lo son… pero cuando se enrojecen poseen un encanto que ninguna dama en esta corte podría igualar. —Se apartó un poco, lo justo para recuperar el aliento, consciente de que había roto su propia determinación de mantener distancia. Y aun así, no lamentaba nada—. El calor… me temo que vuelve mis labios un tanto… descuidados —añadió con una chispa de humor que era sólo para ella, parte de aquel juego secreto que nadie más en el mundo conocía ni comprendería. Y para suavizar la tensión, para protegerla de miradas ajenas y sobre todo, para hacerla sentir cómoda, retomó el tema anterior—: En cuanto al arco, anhelo ver vuestras mejoras con el. (+)
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SoyBenBIackwood

Cuando Eira se fijó en él, Benjicot comprendió al instante que su mirada no se detenía únicamente en sus ojos, sino que descendía por su silueta, por el torso que el sudor había vuelto visible bajo la camisa de lino fino, ceñida a su piel como si fuera parte de ella. Sintió el rubor encenderse en su propio rostro; una parte de él lo atribuía al calor sofocante de Dorne, pero la otra sabía; con vergüenza y deseo entrelazados, que anhelaba provocar aquella reacción en ella. Y con aquella revelación, una punzada de culpa lo atravesó. Eran hermanos. Lo sabía. Sabía que las viejas costumbres Targaryen no se horrorizaban ante esos lazos, más bien los celebraban pero enfrentarlo en carne propia era distinto. Más peligroso, más real. Más imposible de negar. No ahora. No allí. Pero era tan… tan difícil. Sobre todo cuando la mujer que tenía delante era Eira, la única, se repitió a sí mismo, que su corazón había escogido con una voluntad tan férrea que rozaba la locura. Y ella misma tembló. Y él mismo, por su parte, abrió levemente la comisura de los labios, profetizando una confesión que buscara escapar, mas no pronunció palabra alguna. El silencio que los rodeó era un filo afilado, tensado por un deseo casi abismal. Y cuando Eira posó su mano; tan blanca como el mármol, y tan suave como un lienzo recién pulido, en el borde de su clavícula, Benjicot sintió que el tiempo se quebraba. No había retorno posible. Quiso que aquella mano siguiera su camino por su piel, que lo moldeara como una artista a su obra más preciada. Pero cuando ella la apartó, el aire volvió de golpe a sus pulmones. Frío. Cortante. Como el viento norteño que se escabulle por las grietas del hogar al inicio del invierno. Sin embargo, la marca de su tacto ardía en su piel. (+)
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SsoyAmir

— La Princesa Meria, ya de pie en los jardines de agua, se giró lentamente hasta ella. Sus ojos normalmente llenos de luz y vivacidad, estaban empañados por un dolor profundo y reciente, ahora vistiendo un sencillo lino blanco, sin adornos, como un luto silencioso. A pesar de su juventud, su postura denotaba un peso nuevo y abrumador. Al oír las palabras de Eira, ofrece una sonrisa pequeña y triste, pero genuina - Eres amable al decirlo, la hospitalidad de Dorne es lo único que no se ha visto empañado por... por la sombra del fallecimiento de madre...Aunque agradezco vuestras palabras,Y os tomo la palabra sobre esa disposición.

SsoyAmir

Meria le sostuvo la mirada a Eira, y por un instante, la máscara de dignidad se desvaneció. permitiendo que se viera el agradecimiento genuino pero el sufrimiento no dicho. Una ligera inclinación de cabeza fue la respuesta para la dama Blackwood, una de las únicas que había sido genuina con sus palabras – Vuestras palabras, Lady Eira, no son un peso, sino un descanso. En medio de un mar de voces que me hablan de mi deber como Princesa. Todos ven a la princesa sin madre pero no a la hija, y como usted sabrá yo era la más apegada a mi querida madre...Acepto vuestra compañía. Y quizás... pronto, os tome la palabra sobre ese silencio compartido. A veces, la fuerza de la que habláis se encuentra no en soportar el dolor en soledad, sino en permitir que otro sea testigo de él sin juzgarlo.
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SoyVaelenTargaryen

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤGeta inclina la cabeza muy levemente, un gesto de respeto perfectamente coreografiado que carece de emoción genuina. Su voz es suave, baja y controlada, casi un susurro que exige la atención de Eira. Usa la formalidad como una barrera. ⸺ Princesa Eira. Vuestro viaje desde el Bosque de Cuervos es un testimonio del honor que siempre ha distinguido a vuestra Casa. Vuestra presencia aquí, en este momento de debilidad, es invaluable para el resto de nosotros. ⸺ Hace una pausa, y su mirada se desliza por el resto de los presentes antes de volver a Eira. Hay un matiz de frío cálculo en sus palabras, como si analizara su movimiento en un tablero de ajedrez. ⸺ Encontrar consuelo, decís. Pero ¿qué es el consuelo, sino una ilusión barata que nos distrae del vacío? La verdad es que el dolor... el dolor es el arma más útil que nos dejan los muertos. ⸺ Geta da un paso muy sutil hacia Eira, bajando aún más su voz para que parezca una confidencia íntima, aunque totalmente cínica. ⸺ Ahora que la Casa X está herida, ahora que el trono o el poder que ostentaba queda expuesto, podemos ver quién de los presentes es verdaderamente leal y quién está aquí simplemente para medir la profundidad de la grieta que ha dejado esta pérdida. ¿No es eso, Princesa, ¿la verdadera lección de la muerte? ⸺ Él le dirige una sonrisa muy leve, totalmente desprovista de empatía, una sonrisa de conspirador que la invita a la complicidad. ⸺ Le agradezco vuestra presencia, no por el consuelo que ofrecéis, sino por el peso político que añade a la balanza. Los Blackwood siempre han sabido dónde colocar su apoyo. Decidme, Princesa, ¿qué verdaderos lazos esperáis tejer en medio de esta... tristeza?

SoyVaelenTargaryen

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤLa sonrisa helada regresa a sus labios, pero es más estrecha, revelando una ligera frustración por no haberla desestabilizado. Levanta una mano, haciendo un gesto para desestimar sus palabras, como si fueran poesía vana. ⸺ Qué elocuente sois, Princesa. La poesía moral es, sin duda, un arte perdido. Y un peligroso, también. Porque donde vos veis humanidad, yo solo veo puntos ciegos. Decir que uno actúa desde el respeto mientras se sienta en una sala llena de ambiciosos... eso es lo que yo llamo la ilusión definitiva. ⸺ Vuelve a dar ese paso leve, acortando la distancia de manera sutil, pero sin invadir. Su voz se vuelve aún más íntima y baja, con un filo de burla. ⸺ El dolor como lenguaje. Interesante. Pero el lenguaje tiene que ser entendido. Y en mi corte, Princesa, solo hay un dialecto que se habla con fluidez: el del Poder. Vuestro lenguaje del 'respeto' corre el riesgo de ser malinterpretado como debilidad... o lo que es peor, como una negociación mal planteada. ⸺ Su mirada se mantiene fija en la de ella, buscando la fisura, el momento en que su compostura se rompa. ⸺ No me equivoquéis. Los Blackwood sabéis dónde colocar vuestro apoyo. Pero vuestra Casa, como todas, está hecha de carne y sangre... y deudas. Yo no subestimo el silencio, Princesa. Sé que detrás de cada silencio hay un precio esperando ser susurrado. Y me pregunto si el alma de quienes buscáis, es decir, mi alma, es realmente el precio, o simplemente la excusa para pedir algo mucho más tangible. ⸺ Se detiene, su sonrisa de víbora regresa con una pizca de genuina admiración por su audacia. ⸺ Me habéis intrigado, Eira. Los diplomáticos que hablan de moralidad y almas suelen ser los más deshonestos. Pero vuestra calma es... notable. Os ofrezco un desafío: Mostradme la verdad que queda. Vuestra Casa ha hecho un largo viaje. Venid, permitidme que os ofrezca un vino que honre vuestro esfuerzo... y que podamos discutir, más allá de la bruma, el futuro real de este reino herido.
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SoyEiraBlackwood

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SoyEiraBlackwood

✾: Eira no solo usa el arco. Ella pertenece a él. Lo aprendió de niña, cuando todavía no sabía ponerle nombre a sus silencios. Mientras otros niños jugaban a cabalgar o a luchar con palos, ella se perdía en el bosque con un arco demasiado grande para sus brazos delgados.
            
            Pero aun así… tensaba.
            Respiraba.
            Soltaba.
            Y el mundo se ordenaba.
            
            Para Eira, el arco no es un arma de guerra.
            Es un vínculo. Una forma de canalizar lo que siente sin decirlo. Sus manos son precisas, elegantes, casi devotas. Su postura es impecable, moldeada por horas observando cómo el viento acaricia las hojas. Su puntería es temible, al punto de que muchos creen que es magia… pero no, es foco, calma, oído.
            
            Ella no arremete.
            Ella observa.
            Espera.
            Elige.
            
            La espada la maneja con habilidad, porque nadie en la Casa Blackwood crece sin aprenderla. Pero no vibra en ella. La espada es ruido, es impulso.
            El arco, en cambio… es silencio, distancia, control. Es exactamente como Eira es.
            
            Cuando tensa la cuerda, todo en ella parece alinearse. Esa mirada oscura se afila apenas, sus labios se suavizan, y por un instante, parece que está escuchando algo que solo ella entiende.
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SoyEiraBlackwood

᯽: Eira Blackwood nació en los bosques antiguos de Raventree Hall en una noche sin luna, cuando el gran arciano ardía con un viento que parecía susurrar su nombre. Su madre decía que ella no lloró al nacer: simplemente abrió los ojos, oscuros como un charco profundo, y miró el mundo con una calma inquietante. Su nombre, Eira, significa “nieve”. Pero en la Casa Blackwood no se interpretó como pureza, sino como esa nieve silenciosa que cae sobre los campos antes de la guerra: fría, inevitable, profética.
            
            Eira creció distinta incluso entre los Blackwood. Donde Benjicot exhibía nobleza joven y Valaena unn aura ardiente, Eira era… callada. Atenta. Como si escuchara algo que nadie más podía oír. Pero esa calma no significaba debilidad. La gente de los Ríos comenzó a llamarla la Espina del Cuervo: diminuta, afilada, capaz de perforar donde más duele. Nunca explotaba, nunca gritaba, pero sus palabras podían desnudar la verdad y dejar a cualquiera temblando.
            
            Tenía un don extraño para entender a los Cuervos, ellos miraban apenas unos segundos, sabían si mentían, si temblaban, si lloraban por dentro. Ese talento la hacía peligrosa… y necesaria.
            
            Su padre veía en ella una diplomática natural. Sabiendo que detrás de su silencio había pensamientos que él mismo no alcanzaba. Para los suyos, Eira era una guardiana discreta, una profundidad tranquila que sostenía la casa cuando nadie la veía. Desde pequeña sintió una conexión casi espiritual con el arciano. Solía hablarle, no como quien reza, sino como quien conversa. A veces, el viento parecía responderle. Nunca buscó magia, nunca quiso poder… pero la magia la reconoció igual.
            
            Cuando Eira tenía doce años, soñó con un cuervo blanco que caía del cielo, sangrando, murmurando: La guerra te llevará, pero no te romperá. Al día siguiente, un cuervo herido aterrizó en el patio de Raventree Hall. Y murió en sus manos. Desde entonces, se corrió el rumor de que la niña tenía visiones. Ella jamás lo confirmó. Pero no lo negó.
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SoyBaelaTargaryenH

Tú a mí. ♡

SoyBaelaTargaryenH

|| Wakala, me hicieron spam en este perfil también, no puede ser.   
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SoyBaelaTargaryenH

|| ¿Sabes por qué te pregunté si habías visto Bullet Train? Porque recordé que un día te trajiste al Cronos (en el squad de mitología) con el fc de Aaron Taylor-Johnson y justamente el pin era de su personaje en esa misma película (él se llamaba Mandarina) y literal que en su tiempo me traje su fic porque era muy gracioso JAJA era un sicario pero con nombre de fruta, la película tiene mucho humor negro y Brad Pritt se llama Ladybug o sea, mariquita, está en mi perfil. Y bueno, ME DI CUENTA que Aaron va a interpretar a Kraven, el cazador de spider-man y la película sale este mes. No me gusta mucho Marvel pero AAAAAAAAAAAAAAAA, ESTÁ BUENÍSIMO, BASTA. Le quiero traer un fic (de hecho, tiene la portada y todo) pero sé que lo voy a abandonar como me ha pasado con todos. ¿Sabes lo bueno? Que al ser un estreno, se hace híper famoso el fic, me pasó con Wonka pero claro, ese es el problema, nunca los termino, lo bueno es que me divierto escribiendo los primeros capítulos. ¿Qué crees que debería hacer? 
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SoyBenBIackwood

Hermana, al final sí es cierto eso de que siempre te me adelantas. A la próxima, marcaré la diferencia.

SoyBenBIackwood

Espéralo con ilusión, hermanita, espéralo; porque algún día, la marcaré, solo ten paciencia, la misma paciencia que estoy teniendo yo cuando veo a ese mocoso de cabello cano haciendo lo imposible por ligarte.   
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