Ella rio levemente, le sorprendía el chamuyo que tenía aquel chico debajo suyo. Las manos de la chica no se quedaban quietas, pasaban de su pelo, a su pecho o mismo a su propia cintura, no sabía porque estaba tan nerviosa e inquieta...
—La verdad es que, me gusta estar asi, sin apurarnos, tocándonos lento, besos tiernos...— Le dio una sonrisa cursi. —obvio que no me quejo de las cosas rápidas y eso, pero me gusta mirarte.— Ella acercó su rostro al de él y apoyo su frente en la suya, para luego repartirle besos por todo el rostro.