/ El calor ajeno se instaló sobre su regazo de golpe, pesado de una forma que le hizo tensar apenas la mandíbula. Sus manos encontraron sitio en la cintura contraria por simple inercia, aferrándose con firmeza contenida mientras observaba cómo Till evitaba mirarlo directamente. Eso le arrancó una exhalación corta, algo parecido a una risa ahogada. Inclinado apenas hacia adelante, Ivan dejó que su nariz rozara distraídamente la mejilla ajena antes de hundir los dientes ahí, apenas un mordisco breve, mucho más suave de lo que parecía.