No soy de cartas. Ni de palabras bonitas. Pero esta
vez… haré una excepción.
No estoy acostumbrada a que alguien me mire más
allá de mis cicatrices o de mis armas, y tú lo haces
como si siempre hubieras sabido dónde estaba la
parte de mí que todavía no se ha rendido.
No me salves con flechas ni con promesas
imposibles. Quédate. Eso ya es suficiente.
Porque sí, aparecí en medio del caos, pero tú... tú
decidiste quedarte en él conmigo. Y eso te hace
más valiente de lo que aparentas. Más de lo que yo
misma habría soportado.
Si esta vida es una guerra constante, entonces tal
vez merezco tener un refugio. Y, contra todo
pronóstico, ese refugio podrías ser tú.
Solo prométe algo: Si vas a caer, que sea peleando
a mi lado.
— ✡️ R. W.