Querido Niklaus, cariño.
Nuestra boda estaba más cerca que lejos y nuestro bebé estaba creciendo cada vez más dentro de mi. Estoy absolutamente emocional en estos momentos, nada suena a la ruda bruja/loba que conociste aquella vez, recuerdas?
Cuando te regodeaste de que eras el híbrido más guapo del mundo (lo eres, pero que no se te suba el ego) y yo terminé besándote pero a la vez haciendo que todo lo malo que sufriste, volviera a ti? O cuando te apareciste en mi casa como un viejo sin vida social y terminamos creando a lo más puro de los dos? O aquella vez que te enteraste de que tu bebé me agotaba y que terminaste pidiéndome matrimonio del cual te dije que aceptaba? O las galletas, las benditas galletas que por más que tú odiaras que las comiera ibas a buscarlas.
No sé dónde estás ahora y me gustaría saberlo, saber por qué nos alcanzó tan pronto la miseria. Te amo, Niklaus y es por que te amo que decidí hechizarme y hacer una pausa en el embarazo, no sé cómo explicarlo pero desaparecí a nuestro bebé y cuando vuelvas él o ella volverá también. Y aunque quisiera decir que no te olvidaré, no soy capaz de soportar tu pérdida o la de nuestro bebé, te amo, te amo y te amo.