He aquí el ejemplo perfecto para aplicar la carta de reversa. Lo que sigue de precioso. Pongo en duda que seas real. Esa propuesta suena demasiado tentadora, pero con una pequeña condición... Que no me hables de usted. Siento los años encima. Aclarando eso, no veo problema para no aceptar. Lo agradezco, princesa, por el momento me encuentro en una batalla contra el insomnio y me alegra no ser el único. ¿Te parece si nos hacemos compañía y nos pasamos al privado?