¡Megumi! ¡Mi amoooor! ¡No me apliques la ley del hielo! No es justo, yo no pedí que esa maldición me usara de saco de boxeo. Te juro que en el último golpe sentí hasta cómo se me revolvía el cerebro dentro de las orejas... ¡pero mira! ¡Shōko ya me dejó impecable! ¡Estoy como nuevo, ni un rasguño! Por favor, no te enojes, lobito... sabes que lo último que quiero es preocuparte. Te prometí que me cuidaría más en las misiones y te juro que lo estoy intentando, pero a veces las cosas se ponen feas. ¿Qué tengo que hacer para que me hables? ¿Quieres que me pida perdón de rodillas aquí mismo? Porque lo hago. ¡Me importa un bledo que Nobara me vea y lo grabe todo!