El castaño entró al bar junto a sus amigos, para celebrar su futura misión en conjunto. Tomó asiento en uno de los taburetes y apoyó ambas manos en la barra, llevando su mirada a la camarera que solía atenderlos. Se sentía atraído hacia ella, pero su mal humor lo tiraba hacia atrás.- Un whisky doble, por favor
- ¿Vivo aquí?- recostó su cuerpo en el marco de la puerta y la observó. - ¿Todo bien, forastera? Parece que te acaban de dar la sentencia de muerte ¿Es así?