Al ver cómo se acercaba, exclamó en forma de saludo: —¡Alga! —escuchando con atención sus palabras, negó con la cabeza ante su pregunta. —Atún... —respondió, mientras sacaba el pequeño bloc de notas y bolígrafo que cargaba en su bolsillo; escribiendo rápidamente en una de las hojas, mostrándosela una vez que terminó. «Se nota un poquito, sí... ¡Pero no te preocupes! Con gusto te ayudaré a buscarlo. Y solo si quieres (y te sientes cómodo), puedes contarme qué es eso que te tiene así. Tal vez no pueda decir mucho, pero siempre puedo escucharte. Aunque, esta cosa también ayuda bastante.» decía el papel. Aún con la mirada puesta en él, sonrió suavemente.