Zagreo, el dios rebelde y eterno viajero, qué gusto tenerte por aquí. ¡Bienvenido seas! Siempre me ha parecido genial cómo nunca te rindes, saltando entre mundos y enfrentando lo imposible. Seguro que tus hermanos deben estar felices de verte, después de tanto tiempo dando vueltas por ahí. Yo, en cambio, soy más de traer luz y calma, pero contigo cerca, la fiesta seguro nunca falta. Espero que disfrutes tu estancia, y si alguna vez necesitas un poco de claridad entre tanto caos, estoy dispuesto a que hablemos y tengamos una charla amena.