Charlotte se encontraba buscando un libro entre las estanterías, su mirada concentrada vagaba por todo el lugar hasta que, a los poco segundos un suave sonido llamó su atención, giro su cabeza y una sonrisa llegó a sus labios cuando miró al contrario. — hey Rigel. — la sonrisa se combinó con sorpresa cuando miró las flores, que no solo eran sus favoritas debido al aura elegante y el carácter de romance que envolvía la historia de dichas flores, además estaban en un color que amaba, las aceptó y al tenerlas en sus manos las aproximó a su nariz para dejar que el agradable perfume llegara a ella. — me encantan, gracias. — le dijo con una sonrisa sincera. — ¿a qué se debe este encantador detalle?