A sus 19 años, Ryan Aleksander Stark Potts es, a primera vista, el vivo retrato de su padre: extrovertido, carismático y con una confianza que llena cualquier habitación en la que entra. Heredó la mente brillante de Tony y la capacidad organizativa y el temple de Pepper, lo que lo convierte en un estudiante universitario destacado que ya diseña sus propios prototipos mecánicos en el taller de su casa. Le encanta la atención, las fiestas y liderar proyectos en Stark Industries.
Sin embargo, Ryan tiene un secreto que protege con más recelo que los planos de cualquier armadura: sabe cantar.
Tiene una voz increíble, profunda y melodiosa, algo que descubrió por accidente de niño mientras tarareaba canciones de Justin Bieber en el laboratorio. Pero a diferencia de su facilidad para hablar ante miles de personas sobre tecnología, el canto lo hace sentir extrañamente vulnerable. Le da una pena tremenda que otros lo escuchen, así que su talento queda estrictamente reservado para los momentos en que está completamente solo, manejando en carretera o cuando el ruido de los motores en el taller apaga su voz.