Tía mía. Veo que al fin llegas para presentar a tu cachorro, ese al que a veces escondes demasiado, como si temieras que al mostrarlo terminara atrapado en las fauces de un verdadero dragón. Mhm, Tu lord esposo no se deja ver mucho, ¿verdad? Aunque no debe estar demasiado lejos... supongo que andará en alguna esquina, beodo con el primer caballero errante que ha encontrado para compartir historias de taberna. ¿Sabes? Es una lástima que te hayas alejado tanto de casa, tía querida. Las mujeres de nuestra sangre están hechas para dar vida a dragones, diluir su esencia divina con otra estirpe podría bien ser imputado como un agravio a la divinidad. Claramente, el abuelo no supo medir la valiosidad de lo que entregaba.