Dios, sé que estas ahí arriba. ¿Por qué no estas escuchando mis plegarias?
Dios, me he encadenado al sufrimiento mundano. Entonces, ¿por qué te estas alejando?
Dios, sabes que te amo por sobre todas las cosas, entonces por qué haces que sufra tan tortuosamente.
Dios, si no estoy hecha para esto, entonces, ¿por qué sigo vivo?
Si bien, mi cuerpo y alma te pertenecen, tendrás que saber que mi corazón ya tiene dueño, y es la medicina.