TheZtampede
╱ Se ha despertado de una pesadilla con la respiración agitada, desorientado sin saber dónde está. Intenta levantarse pero desiste rápidamente, notando un dolor proveniente de su espalda. De inmediato se fija en su halo, el cual no brilla casi. Su vista recorre todo el lugar, asustándose al no reconocerlo.ㅤ■■■ㅤ¿D-dónde estoy...? ╱ Susurra aturdido.
@SoyDurden
TheZtampede
@SoyDurden ╱ El primer contacto con el dolor es tan brusco que el aire se le queda atrapado en la garganta. Cuando el vendaje es arrancado su halo titila débilmente, como una luz a punto de apagarse. Por un instante no entiende nada, solo sintiendo esa punzada ardiente que se extiende por cada nervio. Cuando la mano en su nuca lo aplasta contra el suelo, la confusión empieza a transformarse en pánico. Su respiración se vuelve irregular. El peso del collar tira de su cuello y entonces siente esa presión extraña rodeando su garganta. Lentamente lleva una mano hasta él rozando el metal oscuro con dedos torpes, comprobando que no hay cierre.ㅤ■■■ㅤD-detente... ╱ Dice antes de que el dedo vuelva a hundirse en la herida. Su espalda se arquea y sus músculos se contraen, sacándole un gemido de dolor. El dolor se vuelve más profundo y sus ojos se llenan de lágrimas que no llegan a caer. Cuando escucha la pregunta de Durden, tarda unos segundos en comprenderla. Traga saliva con dificultad respirando entrecortado.ㅤ■■■ㅤC-claro que lo siento... ╱ Logra decir al final, en sus palabras solo hay una mezcla de miedo y resistencia obstinada. Su mirada se mueve nerviosa intentando ver al hombre detrás de él. El siguiente comentario le hiela la sangre mucho más que el dolor.ㅤ■■■ㅤNo soy... un experimento... ╱ Susurra con dificultad. Aun así, pese a los temblores que recorren su cuerpo y al halo debilitado que parpadea sobre su cabeza, hay un pequeño resto de voluntad en su voz. Su ala restante le da un golpe, apartándolo con fuerza hasta chocarlo con la pared. Él se arrastra hasta el lado contrario de la habitación, abrazándose las piernas para ocultarse. Lo mira de reojo con los párpados a punto de dejar salir sus lágrimas.ㅤ■■■ㅤ¿P-por qué me haces esto? ¡Yo no te he hecho nada!
SoyDurden
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀“ ¿Lo sientes? ╱ pregunta, su voz tan tranquila como si estuviera comentando el tiempo .⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀“ Es fascinante, el cuerpo es tan... elocuente, te dice exactamente cuánto daño puede soportar . ╱ su dedo se detiene justo en el centro de la herida, sobre un punto de carne viva, presiona, lentamente...la presión aumenta, convirtiendo el dolor agudo en una pulsación profunda y nauseabunda, como si estuviera clavando un dedo directamente en el hueso.
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀“ Pero yo quiero saber dónde está tu límite. Voy a encontrarlo. Pieza por pieza.
SoyDurden
La voz quebrada rompe el silencio de la habitación. Desde un rincón, donde la penumbra lo fusiona casi con los muebles oscuros, Durden se levanta lentamente. No había estado durmiendo, solo observando, estudiando el lento retorno de la conciencia en el cuerpo que yacía en el suelo, se acerca con una calma ominosa, sus pasos no producen ningún sonido en la alfombra espesa. Se detiene junto a él, una torre silenciosa que bloquea la única fuente de luz tenue de la habitación, arrodillándose, su rostro se inclina hasta que su aliento, frío y neutro, roza la oreja del aturdido.
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀“ Estás donde perteneces ╱ su voz es un murmullo bajo, desprovisto de cualquier emoción, no responde a la pregunta, simplemente declara un hecho. Aquel rubio sentirá que tiene un collar especial , de un metal oscuro, casi negro con luces verdes pequeñas , es sumamente pesado , sin cierre ni bisagras visibles, parece una sola pieza forjada alrededor de su piel. Sin dar tiempo a que la frase se asiente, su mano se extiende hacia la espalda del otro, y sus dedos, ásperos y seguros, encuentran el borde del vendaje que él mismo colocó, con un movimiento rápido y deliberado, lo arranca, la piel se adhiere al paño y se desgarra al ser desprendida, el aire frío golpea la herida abierta y cruda, y el dolor, un aguijón eléctrico y puro, recorre todo el sistema nervioso. Durden no muestra ninguna reacción, su otra mano se posa con firmeza en la nuca, inmovilizándolo contra el suelo, sus dedos se deslizan ahora sobre la herida misma, no para curarla, sino para explorarla, la punta de su dedo índice traza el borde irregular de la carne desgarrada, presiona suavemente los puntos donde los nervios están más expuestos, observando con interés científico cómo cada pequeño movimiento provoca una nueva oleada de espasmos y sollozos incontrolables .