¡Hola a todos nuevamente!
Regresamos con una nueva actualización, y tengo que confesarles que este capítulo permanecía en mis borradores desde hace tres días, y en su momento quise publicarlo, pero había varias cosas que no me gustaban de la narración. Incluso lo revise cuidadosamente, reescribí escenas, quite diálogos, agregue otros, hasta tuve que quitar una parte de Mahidevran reuniéndose con Ibrahim, que para mí, era necesario porque estaban muy, pero muy distanciados.
Y tengo que decirle que si hay algo que me gusta de la serie, aparte de la complejidad del personaje de Mahidevran y el potencial de Mustafa, es precisamente que Ibrahim los respaldó más de una vez. Y aunque lo detesto por lo que le hizo a nuestra Sultana Hatice, no puedo olvidar que fue más padre que Solimán. Sin embargo, la escena en sí, era bastante larga y sentía que no sumaba tanto al nivel que estaba escribiendo el capítulo, razón por la cual decidí eliminar esa parte.
Lo bueno de este capítulo es que: ¡Al fin logramos sacar a Solimán, alías el pelado, de la historia! Créanme que ni siquiera sabía que hacer con ese personaje, literalmente, quise escribir algo de él, y no se me ocurrió nada. Así que ocupe la clásica despedida para sacarlo del palacio.
¿Cuáles son las buenas noticias? Es que tendremos la llegada de mi querido Mehmed Shalovi, para los que no lo conocen, el nuevo tutor de nuestro Mustafa. Si son lectores que ya leyeron la primera versión de esta novela, que en su momento se llamo "Volver a Comenzar", saben que estoy completamente enamorada de ese personaje.
Sin más que decir, porque ya me extendí nuevamente, quería hacerle un aviso corto y semejante testamento me mandé. Espero que este capítulo les guste y no olviden dejarme sus comentarios, porque ese fue el empujón que me animó a escribir otro capítulo en este mes.