Un escritor puede escribir sobre un asesino sin ser un asesino. Puede escribir sobre una guerra sin haber estado en una. Puede escribir sobre un rey sin haber llevado una corona. Y puede escribir sobre situaciones extremadamente complejas sin haberlas experimentado personalmente. Eso es parte de la magia de escribir, pero aun sabiendo eso, sigo sorprendiéndome. Cuanto más leo, más me doy cuenta de que la mente humana es capaz de construir cosas impresionantes. Hay autores que crean mundos enteros, que inventan idiomas, que diseñan culturas completas y que son capaces de meterse tan profundamente en la psicología de un personaje que terminan escribiendo escenas que parecen sacadas directamente de una vida real.