__c-coffeewriter

Bien, a responder roles.

Enoward51

Ishimaru había terminado su trabajo de manera perfecta, como era usual y esperado de el, todos en la ciudad lo amaban, su trabajo con el gobierno hablaba muy bien de él, y ahora iba a chequear a Mondo en su hogar a ver su estado, estaba por llegar a su casa.
          
          - Lo conozco... Debe estar recaído de nuevo... Dios, Mondo, que es lo que voy a hacer contigo... ¡Si te mueres, Makoto no recibirá tu regalo nunca! - 
          
          Ishimaru dejó salir eso a voz alta, unas personas en camino se le quedaron viendo confundidas, pero Ishimaru estaba tan estrado con la situación, aunque no fuera suya, que debía desahogarse un poco como fuera...
          
          Al ver qué le llegó un mensaje al sonar su celular, Ishimaru chequeó su abrigo de tonos arena, y revisó, en un callejón sin salida se metió para hacer eso sin pausa ni problemas.
          
          Un mensaje de 1 minuto estaba ahí, y era de Makoto...
          
          - O-Oh no... - Ishimaru se puso nervioso.
          
          Ishimaru odiaba mentir, pensaba que la última vez había logrado convencer a Makoto de que todo iba bien, el mensaje de un minuto le hizo ver qué no era así, y más nervioso se puso cuando lo escuchó...
          
          - Makoto tiene derecho a sentirse así... Le he estado mintiendo todos éstos días... Incluso si fue para proteger el gesto de Mondo... Esto está mal... Su voz se escucha muy ansiosa y he colaborado en eso... - Ishimaru se llevó la mano en la frente, tratando de canalizar el estrés...
          
          ¿Debía proteger el regalo de su mejor amigo? ¿Por cuánto tiempo más debía hacerlo?... Aún siendo una mentira "blanca" Ishimaru no podía con el remordimiento de saber de que, Makoto en verdad estaba también muy preocupado por su amigo... Y eso le estaba a su vez, haciendo mal a Makoto...
          
          Ishimaru abrió el chat y se rindió, ya no podía seguir mintiendo, prefería ganarse el enojo de Mondo...

Enoward51

- Yo estoy cuidando de mi bro en su casa, pásate cuando quieras y puedas, Makoto, una vez más, perdón... - Ishimaru envio en su segundo audio...
            
            - Lo siento, bro... - suspiro Ishimaru, tratando de calmar los nervios, sabía que estos temas con Mondo podían traer problemas en su amistad con él...
            
            Makoto había escuchado los audios cuando le llegaron, dejando su taza de café calmadamente a un lado y fue trotando a la mesa, dónde había dejado su celular, al escuchar todo y unir las piezas, el joven quedó sorprendido...
            
            - ¿¡Lo ves!? ¡Te dije que mi intuición no fallaba en estos casos, Makoto! - Sayaka le mando un mensaje de vuelta, cuando el suertudo le había mandado uno suyo diciéndole que al final la pop star había acertado.
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Enoward51

- Makoto... Te he estado mintiendo... En verdad lo siento mucho... De verdad... Te pido disculpas... Mi intención no fue hacerte sentir mal o culpable... Yo solo... No sabía que hacer en este caso... - Ishimaru dijo y en el audio... Más relajado al decir la verdad, pero nervioso de ver las consecuencias de ello...
            
            - Mondo... Él es muy terco... Y me pidió que te mantuviera lejos por el momento como fuera... No es que el te quiera lejos, no... Es que el... Tiene un proyecto en mente... - Ishimaru estaba tratando de ser sincero sin poner la torta, por eso usaba un lenguaje más profesional en los últimos segundos para ocultar un poco el hecho de que prácticamente, había admitido que Mondo estaba haciendo una casa para él... Pero Ishimaru no encontraba que más hacer...
            
            - Lamento mucho la frustración y la preocupación por la que te he hecho pasar... Aunque haya sido por Mondo, no tiene excusa... - Ishimaru concluyó su audio y lo envió a Makoto.
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Enoward51

Y nuevamente, Makoto supo que Sayaka había acertado con su intuición, pues la respuesta de Ishimaru fue inusual; en lugar de responder con un mensaje de texto, Ishimaru respondió con un audio diciendo: "Makoto, espero estés bien... Mondo está en su casa... No está pasando nada... Por favor, no te atormentes, está todo bien... Saludos, cuídate..."
          
          Makoto notó de inmediato: Ishimaru no tartamudeaba al hablar, pero el solía hablar seguido sin dejar momento de pausa, y eso era precisamente lo que hizo en el mensaje de voz, en su intento por sonar seguro y cuidar su pronunciación para disimular los nervios, dejo otra pista que indicaban los mismos. Ishimaru estaba forzandose para decir algo que tal vez no quería decir, tal vez era por juntarse con la idol psíquica, pero Makoto estaba seguro de eso. Makoto debía actuar, no sabía cómo aún, pero la actitud de Ishimaru indicaba que algo si estaba sucediendo.
          
          Mondo se sentía mejor de salud con la semana que había pasado... Pero aún no mejoraba del todo. Y la razón era predecible: Mondo siguió trabajando sin pausa con pleno sol y eso no le permitía recuperarse al 100%, Ishimaru no podía creer lo terco que era su amigo, incluso con la mano de obra de Togami ayudándole, Mondo sentía que tenía toda la obligación el solo aún...
          
          "¡¡Te dije que tienes que descansar un poco más!! ¡¡Si sigues así vas a recaer de inmediato, Mondo!!"
          
          "¡¡Bro, tienes que entender!! ¡¡Este es MI regalo para Makoto!! ¡¡No puedo dejar que nadie más lo haga por mi!! ¡¡Ni siquiera mi jodido cuerpo me va a impedir cumplir mi palabra"
          
          "¿Me estás diciendo que aún con la mano de obra que le dí, el tonto ese aún está trabajando como si no hubiera nadie más, Kiyotaka? He de admitir que tiene voluntad..."
          
          "Al menos tu mano de obra le ayuda, Togami, así que gracias de todas maneras, si no, ese loco habría caído muerto ya... Apenas para comer y para tomar medicina..."
          
          
          
          
          
          
          
          

__c-coffeewriter

@Enoward51 
            
            ⸻̸ Si mañana no puede, no pasa nada. Podemos arreglarlo para otro día, pasado mañana, o cuando esté mejor. Pero...
            
            Su tono se volvió un poco más suave, como quién duda en dar un paso, hasta que se hizo más firmeza ya no pudiendo evitar evasivas por más tiempo.
            
            ⸻̸ Te comunico que es un aviso, no un pedido. Uno de estos días necesito que nos veamos, o sino iré personalmente a verlo. Siento que me está esquivando y, aunque no es por atacarte, Ishimaru, no me ayudas mucho.
            
            Makoto miró el reflejo de su propia figura en el vidrio de la ventana. Cansado y estrenado, pero la determinación brillaban en sus ojos oliva.
            
            ⸻̸ Quiero verlo. ⸻ admitió en un susurro, su voz temblando apenas ⸻̸ Y no tolero más excusas. Tengo mis limites, así que comunícale de mi parte que me confirme una fecha. Tengo tiempo... para él. Así que ayúdame en esto, amigo, por favor.
            
            Un pequeño silencio. Su voz bajo gradualmente, casi una suplica que se atrevio a reprenderse internamente. ¿Cómo es que puede estar tan rendido?
            
            ⸻̸ Por favor...
            
            Finalmente soltó el botón del micrófono. El audio se envió.
            
            Makoto observó la pantalla unos segundos más antes de dejar el teléfono sobre la mesa otra vez. Después volvió a tomar la taza de café, la ciudad seguía su ritmo habitual afuera y él, podia respirar por un momento del agobio de sentir que quizás no todo está perdido.
            
            Porque sentía determinación, e iría por si mismo si la respuesta era un "no".
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__c-coffeewriter

Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Makoto, suave y tranquila. También era cierto que tenía una excusa perfectamente válida para verlo. ¿Para qué mentir? Había pasado tiempo, y lo extrañaba. Más de lo que podría decir en voz alta. Su ahoge, esa pequeña extensión de su cabello que en ocasiones parecía tener vida propia, se agitó un poco ante la timidez repentina ante tal revelación a su mismo.
            
            Pero bueno, no podía negarlo.
            
            Makoto abrió el chat con Ishimaru y tocó el ícono del micrófono. Durante un segundo dudó, pensando qué decir exactamente. Luego respiró hondo y empezó a hablar, su voz salió tranquila, cálida, como siempre.
            
            ⸻̸  Hola, Ishimaru. Perdón por molestar otra vez. Pero estaba pensando... si mañana Mondo está disponible, ¿crees que podríamos vernos un rato? No tiene que ser mucho tiempo.
            
            Makoto caminó lentamente por la sala mientras hablaba, deteniéndose otra vez frente a la ventana, las luces de la ciudad ya brillaban completamente.
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__c-coffeewriter

El pensamiento le hizo apretar un poco más los dedos alrededor de la taza. No. Esos pensamientos no. Siempre hay que ver el lado bueno en todo: tal vez Sayaka tenía razón. Era algo más. Algo que consumía forzosamente el tiempo del motociclista y que hacía que Ishimaru deba medir la verdad en sus palabras..
            
            Makoto llevó la taza a sus labios otra vez, tomando otro sorbo más largo mientras su mente empezaba a ordenar las piezas.
            
            Mondo había estado enfermo, eso era un hecho. La semana pasada había estado bastante mal y conociéndolo lo suficiente...
            
            Makoto dejó escapar una pequeña risa nasal, cansada.
            
            Sí.
            
            Conociendo a Mondo, era más que probable que estuviera haciendo exactamente lo que no debía.
            
            ⸻̸ De verdad eres imposible... ⸻ murmuró Makoto para sí mismo, mirando el cielo que lentamente se volvía más oscuro.
            
            Si Mondo simplemente estaba siendo terco como siempre, Ishimaru lo habría dicho directamente. Incluso habría aprovechado para quejarse de ello. Pero no lo hizo.
            
            Makoto bajó la mirada hacia el café, pensativo. Ese particular "no te atormentes" le hacía ruido a la cabeza, ¿por qué lo haría? Estaba preocupado, sí, pero no serían palabras exactas que usaría por su estado actual. A no see que haya algo demasiado grande de por medio y que aún no estaba bien; o, como siempre, estaba siendo exagerado, quizás asfixiando a Owada con su constante intento de comunicación.
            
            Prefería comprobarlo. Mondo es de los quienes dicen las cosas en la cara.
            
            Makoto tomó el teléfono de la mesa y lo sostuvo unos segundos entre las manos, observando la pantalla como si estuviera pensando cómo abordar la situación. No quería presionar demasiado, Ishimaru probablemente tenía sus razones.
            
            Sí...
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Enoward51

Incluso en cama, inconsciente, a veces Mondo llamaba su nombre, cuando Ishimaru le ponía pañitos de agua en la frente para ayudarle a recuperarse...
          
          "M-Makoto... Por favor... Vive junto a mi..."
          
          Ishimaru admiraba la determinación de Mondo, le alegraba ver qué el amor había sacado lo mejor de el... Pero odiaba ver a su amigo en ese estado a causa de su propio orgullo, Mondo seguía teniendo ese defecto... Prefería morir en el intento a pedir ayuda...
          
          "No sé cómo voy a sacar voluntad de mi para mentirle a Makoto por más tiempo, bro..."

__c-coffeewriter

Makoto dejó el celular sobre la mesa y se recostó en la silla, mirando el techo. El silencio de la habitación se volvió más pesado que nunca. Había dado el paso: había puesto en palabras su sospecha. Ahora solo quedaba esperar la respuesta de Ishimaru, con el corazón latiendo rápido, entre la ansiedad y el miedo de confirmar lo que ya intuía. Y juraba por toda su suerte de dicha y desgracia, que si algo sucedía saldría por esa puerta para ir en busca de Mondo, primero con ira y luego, seguramente y porque su naturaleza, como Junko a veces decía, era herbívora, simplemente estaría lleno de un alivio tan inmenso, y una preocupación que haga temblar sus huesos. Pero no estaba seguro de nada, solo de buscar entender y, luego, saber cómo plantearse a Mondo.
            
            Porque estaba seguro de algo: no lo dejaría ir.
            
            
            @Enoward51
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__c-coffeewriter

Makoto había pasado la mañana intentando concentrarse en sus tareas de contabilidad, revisando archivos y organizando pendientes, pero su mente estaba en otro lugar. Cada vez que intentaba enfocarse, la misma sensación lo invadía: algo no estaba bien. Era como una punzada constante en el pecho, un presentimiento que no podía ignorar por más que lo desplace a un rincón de su mente. Él no era de corazonadas, a veces quizás, pero esta estaba instalada en su pecho, sofocando su corazón en el temor de que algo grave pudiera pasarle a Mondo, ¿por qué entonces estaba desaparecido? ¿Por qué entonces no le escribe?
            
            Recordaba las palabras de Sayaka, aquella advertencia velada que le hizo hace como tres días antes tras llamarla al necesitar su ayuda en esto: “Makoto, fíjate bien... aquí hay algo que no te están diciendo.” Desde entonces, la duda había crecido como una sombra. Mondo se había mostrado distante, y aunque Ishimaru siempre estaba cerca de él, había algo en su mirada que delataba incomodidad las pocas veces que sus caminos han cruzado, o la brevedad de sus mensajes al no querer dar detalles sobre el ex motociclista. Makoto intuía que ambos estaban ocultando algo, y esa idea lo carcomía.
            
            Dejó los documentos a un lado, suspiró y tomó su celular. No podía seguir fingiendo normalidad. Necesitaba respuestas y, ciertamente, es un hombre pasivo de paciencia infinita, pero hasta él tiene sus límites.. Con el pulgar tembloroso, abrió la conversación con Ishimaru. Al principio dudó, pero luego escribió con firmeza, intentando sonar cordial pero directo:
            
            "Hola, Ishimaru. Espero que estés bien… Perdona que te escriba de repente, pero no puedo sacarme de la cabeza esta sensación. Siento que algo me estás ocultando, y no puedo dejar de pensar en Mondo. Tú siempre has sido honesto conmigo, y confío en ti… pero últimamente noto que no me dices todo. ¿Hay algo que debería saber? Por favor, dime la verdad. No quiero seguir con esta incertidumbre."
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Enoward51

Makoto tenía poder de adivino, aún sin confirmar, había acertado sus suposiciones: Mondo estaba enfermo, no de algo grave, pero se había sobrepasado en su esfuerzo por darle a Makoto la mejor casa del mundo, hecha solo por el mismo... En su orgullo, terminó sacrificando su salud... Ahora tenía una fiebre alta después de días de solo cortar, lijar, planear y esculpir madera... Hasta había logrado convencer a Ishimaru de mentirle a Makoto...
          
          "N-No... Bro... Te lo pido... No puedes decirle nada a Naegi... Era mi promesa de hombre... S-Si lo haces, mi regalo ya no tendrá sentido..."
          
          "¡¡Perdiste la cabeza, bro!! ¡¿Como se te ocurre construir en pleno sol una casa tu solo?! ¡¡No era necesario!! ¡¡Debería caerte a golpes para hacerte razonar!!... P-Pero no puedo... porque el gesto es admirable..."
          
          Ishimaru y Mondo hicieron el trato... Ishimaru no diría nada, a cambio de que Mondo le pidiera un poco de mano de obra a Togami para ayudar en la construcción. Y aunque cumplió su palabra, Ishimaru no se sentía bien mintiendole a Makoto, quien en su preocupación había querido saber que había pasado con el motociclista...
          
          Mondo, aún en cama, solo podía pensar en Makoto también... Le humillaba un poco pedir ayuda... Pero Ishimaru le había ganado el argumento... Mondo al final solo quería una cosa; ver a Makoto sonreír a su lado, en la casa de ambos, con sus adorables mascotas en ella...
          
          En cama, Mondo se dió cuenta de que, lo que sentía por Makoto había dejado de ser una amistad... El quería no solo la aprobación de Makoto; quería su amor y su orgullo... Makoto se había convertido en su inspiración y en su motivo principal para cambiar... La sonrisa de Makoto... Mondo la quería solo para él... Y para lograr eso... debía construir la mejor casa para el mejor chico de su vida y corazón... aquello no era negociable...

Enoward51

Makoto estaba divagando entre ideas y posibles escenarios, lo que precisamente Kyoko y Sayaka le dijeron que no debería hacer, pero el suertudo no podía evitar pensar en su amigo, ex motociclista, Mondo, Makoto pensaba que entre ellos podía surgir una amistad, incluso algo más... Pero la ausencia de Mondo le hacía dudar...
          
          Makoto recordaba la expresión de terminada y algo violenta del rostro de Mondo, lo encontraba realmente adorable... Aunque temía decirle eso a Mondo sin recibir un golpe en la cara, pero Mondo había cambiado mucho su comportamiento y se mostraba más serio que temperamental. Makoto se preguntaba la razón de ese cambio...
          
          "¡Te construiré la jodida mejor casa del mundo, Makoto! ¡¡Es una promesa de hombre!!"
          
          "A-Aunque no lo creas, agradezco por tu amistad, eres, probablemente aparte de Ishimaru, de las pocas personas que cree en mi y en mi futuro, cuando en el pasado solo sabía destruir... Gracias, Makoto..."
          
          "No voy a defraudar la esperanza que pones en mí."
          
          Makoto y Mondo se solían ver a veces en un bar-restaurante, pero ese ya no era el caso y Makoto no veía el por qué aquello había cambiado. Makoto podía sentir que había algo que los unia, quizás el hecho de que ambos no tenían "talentos reales". Pero Makoto tenía amigos, y un trabajo de contador estable. No sabía si podía decir lo mismo de Mondo, quien debía empezar desde cero. Makoto sentía que debía apoyarlo y por eso mismo, la ausencia del motociclista le preocupaba en gran medida. Makoto miraba su celular... No sabía con quién comunicarse para saber algo de Mondo... Ni siquiera Ishimaru sabía que se traía su mejor amigo en mente ya que se había recluido en misterio...

__c-coffeewriter

¿Se abra tomado aquello con tanta seriedad? Makoto sabía que el ex motociclista era un hombre de palabra, pero que haya asumido que debería dedicarse cien por ciento a ello...
            
            Suspiró. Él entendía ese sentimiento, la presión de no querer fallar a quienes creen en ti. Mondo no solo tenía que reconstruir una vida; tenía que demostrar que la promesa de ese hombre nuevo era real. Y en ese proceso agotador, quizás había decidido aislarse. Dejar de ir al bar donde solían encontrarse no era un rechazo; era, tal vez, un intento torpe de proteger a Makoto de sus propios fracasos, o de no mostrarse vulnerable.
            
            Podía simpatizar. Pero no tolerar la amargura de no poder sostenerlo.
            
            Makoto tomó su teléfono. La pantalla en blanco era un acusador. Ishimaru no sabría nada; si Mondo se había recluido, no sería de su mejor amigo de quien abriría la boca. Un nudo de preocupación se le formó en el pecho. No se trataba solo de extrañar sus conversaciones, o de que le gustara su rostro malhumorado. Se trataba de que sentía, con esa certeza instintiva que a veces tenía, que Mondo estaba luchando solo, y que eso iba en contra de todo lo que significaba su amistad.
            
            ──¿Qué tanto traes, Mondo? ──él susurró para nadie en particular; solo a la soledad que parecia ser su aliada y opresora en ese instante──. ¿Qué puedo yo hacer?
            
            Miró las luces de la ciudad otra vez. Ahí, en algún lugar entre ese mar de edificios, estaba Mondo. Tal vez metido en algo grande, tal vez solo intentando construir una vida lejos de aquí. Ambos habían nacido sin talentos llamativos, pero Makoto había encontrado su red de apoyo, su camino estable. Mondo estaba tallando el suyo a martillazos, en soledad.
            
            ¿Cómo encontrar una grieta por la cual entrar en esa armadura sin poner al otro hombre a la defensiva? Makoto apretó el celular en su mano, antes de dejarlo sobre el escritorio boca abajo con un golpe brusco, y llevar su otra mano libre a acariciar su cien: algo debía hacer. No se quedaría de brazos cruzados.
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__c-coffeewriter

@Enoward51 
            
            Makoto dejó que sus dedos se alejaran del teclado, la pantalla de la computadora llena de números y facturas perdió todo el foco mientras su mirada se perdía en el mosaico de luces de la ciudad. La quietud de su apartamento, normalmente acogedora, hoy sentía como un eco vacío.
            
            Debería concentrarme en el trabajo, se repetía, las advertencias de Kyoko sobre inventar escenarios y las preocupaciones de Sayaka resonando en su cabeza. Pero era inútil. Como un imán, sus pensamientos giraban siempre hacia la misma dirección: hacia Mondo.
            
            La imagen de su rostro, de esas cejas fruncidas y esa mirada intensa que a muchos aterraba, se materializó en su mente con una claridad dolorosa. Makoto sintió un calor tonto en las mejillas. Lo encontraba adorable, sí. En la crudeza de Mondo había una honestidad total, una falta de filtro que, para Makoto, era refrescante. Pero ese Mondo, el temperamental, el que amenazaba con puños pero cuyos golpes nunca llegaban a él —bueno, a veces—, parecía haberse esfumado.
            
            Ahora había un Mondo más serio, más distante. Una sombra de responsabilidad pesaba sobre sus hombros, ahogando su fuego característico. ¿Por qué? La pregunta zumbaba como un mosquito persistente. Recordaba la voz ronca de Mondo, cargada de una determinación feroz, prometiéndole la mejor casa del mundo. Recordaba aquel "gracias" tan torpe como genuino, que le había hecho sentir que su amistad, simple y constante, era en realidad un pilar. Algo poderoso.
            
            Pero ahora sentía duda. Una sensación amarga de estar perdiéndose algo, una inutilidad de no ver bien lo que sea que consuma el tiempo de su amigo. Y la promesa, esa hecha con tanta determinación feroz, le estaba haciendo ruido.
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Enoward51

Continuemos el de Mondo entonces, tengo una idea para continuarlo de una forma más ordenada y que nos sirva para guardar de recuerdo (y que te sirva incluso si quieres usarlo en un fanfic!)
          
          Espérame unos minutos en lo que hago una recapitulación natural en forma de recuerdos en Makoto, y así le damos un reinicio a todo de manera sólida!