Lágrimas calientes caen por mi cara descargando todo lo que llevo guardando durante el día, o puede que mucho más. En mi móvil, empieza a reproducirse "Atlantis", justo en el momento indicado. Esa canción hace que estalle, y que el número de lágrimas aumente, mientras mis pulmones se comprimen y gritan por oxígeno. Yo no puedo proporcionarles en ese instante todo lo que necesitan. Así que poco a poco, me voy consumiendo, ahogándome lentamente, pero, en silencio.