Pasó unos minutos absorto en sus pensamientos, intentando comprender la extraña marca que había aparecido en el dorso de su mano. Kirei le había hablado de los sellos que usan algunos magus, pero nunca se había interesado realmente en aprender sobre ellos; su propia hechicería se centraba en transferir sus explosiones a otras partes del cuerpo.
Normalmente, su quirk solo le permitía crear explosiones con el sudor de sus manos, lo que significaba que alguien lo suficientemente inteligente como para inmovilizarle las manos podría tener la ventaja en una pelea, fue una lección dolorosa que aprendió de Kirei. Cuando llegó el momento de concentrarse únicamente en el tipo de hechicería al que le dedicaría su vida, supo que tenía que encontrar una manera de hacer que sus explosiones no solo fueran más fuertes, sino también más impredecibles.
Hasta ahora, podía transferir su explosión a las plantas de sus pies, lo que le permitía volar sin usar las manos, a su espalda para cubrirse de ataques por detrás, e incluso transferirla a pequeños objetos para que explotaran al entrar en contacto con su objetivo.
(Aquí está la hechicería de Katsuki)