beastlymaiden
El bosque tenía una engañosa calma cuando
la bestia abrió los ojos. Su despertar no fue
brusco ni mucho más, fue lento e instintivo.
Primero fue su sentido auditivo; el roce de las
hojas secas que eran arrastradas por diminutos
insectos, el crujido de una rama a la distancia
que cedía bajo el peso de algo más pequeño,
el pulso constante y grave de la tierra húmeda.
Luego fue el olfato; tierra, musgo... agua que
estaba estancada a lo lejos, y debajo de todo,
el persistente y teniendo rastro que llevaba
días siguiendo.
{ㅤSeda.ㅤ}
Claro que, no era seda cualquiera. No era esa
vegetal, ni siquiera la de los capullos silvestres
de otros seres vivos, está… era más densa y
calida. Bastante familiar.
Permaneció boca arriba un momento, inmóvil sobre una
raíz gruesa que había elegido como un lecho improvisado.
Había dormido muy apenas lo necesario, nunca le gustó
dormir demasiado cuando se encontraba sola; sabía bien
que un sueño profundo la hacía vulnerable ante otros
depredadores o… ellos.
Su cuerpo bestial descansaba oculto bajo su preciada
capa la cual llevaba siempre sobre los hombros, cubría
una buena parte de su torso y espalda así como sus muslos,
cayendo en pliegues oscuros sobre la tierra como una
extensión totalmente natural de sí misma, y la superficie
lisa de su cráneo reflejaba la luz filtrada del dosel.
Sus sentidos volvieron a reaccionar; primero el oído,
luego el olfato… y por último el cuerpo entero.
Se incorporó con mucha fluidez, apoyando sus garras
en aquella raíz y levantándose sin esfuerzo aparente.
Las correas cruzaban su torso bajo la capa, firmes, bien
ajustadas y de manera muy práctica: llevaban frascos que
para su perspectiva eran pequeños, herramientas simples,
una bolsa de cuero curtido, y detrás, alineada en diagonal
a lo largo de su espalda para que no interfiriera con el
movimiento, su también preciada aguja.
beastlymaiden
—«¿Por qué irse?» –la pregunta fue bastante simple en su mente—«¿Por qué no conmigo?» –la presión en su pecho se intensificó apenas un poco más—«No agrada.» –
No sabía que aquello tenía un nombre, no entendía que
esa necesidad constante de la presencia de la morena
bien podría ser algo más que costumbre. Solo sabía
que el mundo sin ella era más pesado para su ser.
De repente, el viento cambió y el rastro se hizo más claro,
más reciente. La bestia se quedó quieta un instante para
después agacharse y tocar la tierra. Era una pisada,
ligera y firme. Ella estaba cerca.
Su pulso entonces se aceleró un poco, era apenas
perceptible. Ajustó la capa sobre sus hombros y después
comprobó la posición de la aguja detrás de su espalda,
los frascos tintineaban suavemente contra las correas.
A decir verdad, no sabía qué era lo que iba a decir
cuando la encontrara, probablemente poco o…
quizás nada. Pero la encontraría a como diera lugar.
Aunque no supiese leer, entender las palabras o incluso comprender por qué la morena necesitaba espacio.
La bestia sabía seguir cualquier rastro e incluso
proteger a otros, y sabía que su mundo no
estaba bien cuando Lace no estaba en él.
Se lanzó nuevamente hacia adelante, deslizándose
por el área mientras la tarde comenzaba a morir tras
los árboles. Avanzaba llevando consigo esa certeza
simple, primitiva y firme de sí.
•
Répondre
beastlymaiden
La bestia saltó desde una roca alta y aterrizó en cuclillas
en un claro más bajo. Y permanecido ahí, inmóvil,
solo escuchando. Era un grupo de criaturas pequeñas
que husmeaba entre los arbustos; una levantó la cabeza
pero ya era demasiado tarde. La más alta se movió tan
rápido como pudo, un golpe preciso con la base de la
aguja fue suficiente. Agarró a la presa y la guardó en la
bolsa de cuero tras asegurarse de que el cráneo estaba limpio.
El mundo seguía siendo lo que era. Había que comer, había
que vigilar, tenía que sobrevivir. Y así fue, solo continuó.
Para más tarde, el sol descendía lentamente
haciendo que las sombras se alargaran.
Ella pensó en su compañera. En su altura menor a la
suya, en aquella piel morena bajo la luz del fuego que
siempre veía, en ese cabello castaño oscuro rizado
cayendo sobre los hombros cuando entrenaban y en…
esa mirada blanco-plata que parecía reflejar algo que
la bestia nunca lograba comprender del todo.
Los humanos que había visto no tenían los ojos
de ese color, pero la menor era humana; era fuerte,
extraña, diferente, pero humana al fin y al cabo,
al menos para Hornet así era.
No tenía idea y ni siquiera sabía que era un Velyr,
no tenía conocimiento conciso sobre la seda encarnada
ni de razas creadas artificialmente. Lo único que sabía
es que la morena existía y, que era importante para
ella… demasiado importante.
Se detuvo en un arroyo poco profundo, se inclinó y bebió
directamente del agua que corría por ahí. El reflejo le
devolvió su propia imagen; su cráneo blanco e inexpresivo,
sus ojos afilados y el pelaje oscuro que contestaba con su
capa roja la cual causa sobre sus hombros.
•
Répondre
beastlymaiden
──────────────────
Lace había hablado rápido, con esa firmeza
tan contenida que precedía a su retirada.
—“No puedes estar decidiendo por mí, Hornet” –
—“No soy algo que puedes estar arrastrando contigo todo el tiempo.” –
—“No siempre voy andar detrás de ti cómo una niña pequeña.” –
Hornet no había respondido mucho esa vez.
Cuando algo era importante, sus palabras siempre eran
escasas, prefería actuar antes que decir algo al respecto.
Sólo había intervenido antes un peligro que había visto mucho antes que la morena. Para ella eso era proteger. La estaba protegiendo… ¿No?
Pero Lace lo había llamado “control”.
──────────────────
•
Répondre