— Esto es una pesadilla, siento como si el aire me faltase en los pulmones, no puedo ser un hombre, no quiero ser un hombre.— pasitos apurados daba la muchacha, ahora varón, hasta chocar con su contraria, cayendo de trasero al suelo.
— ¡Lo siento! Ah, ¿quién eres? ¿Eras una chica también? Esto es una locura.