⎯⎯ Tan eficiente como debe ser. ⎯⎯ La sonrisa se extiende con satisfacción. Lentamente extendió sus manos mientras se arrodillaba en el suelo, palpando la zona un segundo a la vez que acomodaba mejor su postura, acostándose boca arriba. Se dejó caer, sus brazos yendo directamente tras su cabeza como una almohada improvisada. Una de sus piernas se posó cómodamente sobre la otra, su posición favorita para holgazanear; cómoda pero que imponía (según él, claro está).
Totalmente a gusto, dejó escapar un suspiro satisfecho que se mezclaba con el claro sonido de un ronroneo, algo que desacreditaba su siguiente queja. ⎯⎯ ¿A quién llamas gato, hiena? ¿Solo bastaron unos pocos instantes sin mi presencia para perder el poco respeto que me tenías? ⎯⎯ Sonaba como si para él fuese una ofensa real a primera vista, pero su tono más relajado y su discreta sonrisa burlona denotaban lo contrario. No estaba molesto.
⎯⎯ Ya has hecho de las tuyas, ¿eh? ⎯⎯ Aunque sus ojos permanecían cerrados, aprovechando hasta el máximo su cómodo sitio, no había dejado pasar el hecho de que su ajeno ya traía consigo ciertas "recompensas" o "botines", con Ruggie, ambas opciones pasaban a ser exactamente lo mismo sin sus matices claras. ⎯⎯ No me sorprende... todos aquí son unos ineptos. Me he topado con la suficiente cantidad de ellos para darlo por sentado. ⎯⎯
⎯⎯ Deberías haber conseguido un filete. ⎯⎯ Reclamó, volviendo a dar un suspiro algo dramático, fingiendo una "decepción" por su falta de "consideración" a su persona.