enxemplo
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enxemplo
cuéntase, en el ámbito onírico,
allende los lindes de la vigilia,
del suceso primevo donde mi espíritu,
por azarosa merced del sopor,
alcanzó tu faz
en la quietud de las telas del Morfeo,
celebrándose el mutuo hallazgo,
por cuya venturosa concurrencia
me fue finalmente concedido exclamar,
con el pecho rendido a tan benigna fortuna:
«halléte, mi bien querido.»