¿qué sería de nosotros sin las palabras?. las que vagan por el tiempo como si escaparan de algo o alguien, ¡huyan creadoras! aléjense de la realidad y dolor de lo que alguna frase puede provocar.
mi irremediable desesperación radica en consuelos vacíos, perdones nefastos, promesas rotas. ilusiones a la deriva, navegando sobre nuevos rumbos, con la esperanza de ser ya escuchados, ¡óyelos, por favor! piden a gritos nuevas oportunidades.
¿no percibes nada? ¿pueden estar haciendo algo mal? la respuesta es simple, sí. todo, ¿de qué sirve vertir consuelo, cuando con un golpe te vuelven a pisotear? ¿de qué sirven las madrugadas desgarradoras? ¿los silencios interminables o los gritos que nadie va a escuchar? pero aún así viajan por el viento. cuéntame, ¿de qué sirven todos esos pensamientos inauditos? aquellos que mientras te penetran, más ruido crean.
pequeña luz, irradia sobre mí. energía con la que pueda seguir adelante sin necesidad de cambiar los planes, sin tener que tachar los sueños, sin sentir el ardor al conseguir partirse a la mitad.