ˇ⚝ ; ੭ ▬▭▬▭ / el timbre de salida sonó, liberando a los estudiantes en un torrente de chaquetas uniformes y conversaciones animadas. Ga-ram salió entre los últimos, con la mochila colgada de un hombro y los auriculares puestos, aunque no reproducían música. Era un hábito, una barrera auditiva contra un mundo en el que no quería participar.
Pero entonces, algo —o más bien, alguien— llamó su atención en el perímetro de la multitud. Una figura... familiar. Demasiado familiar. Su corazón dio un vuelco contra su voluntad, un golpe seco y doloroso en el pecho que le cortó la respiración.
¿Ella?... No. Imposible. Estoy imaginando cosas otra vez.
Se quitó los auriculares, como si eso pudiera despejar la ilusión. Pero no se desvaneció. Allí estaba, con una bebé en brazos, con una tristeza en los ojos que le era tan conocida como su propio reflejo. Era ella. Su madre. Cuando su nombre cruzó el espacio entre ellos, pronunciado por esa voz que no había escuchado en cuatro años —una voz que soñaba a escondidas y que se negaba a recordar en público—, se detuvo en seco. Todo el rencor, la confusión, el dolor y la decepción que llevaba años almacenando chocaron con una oleada de un anhelo tan brutal que casi lo dobla de dolor.
──── ...¿madre? / la palabra salió de sus labios como un crujido, áspera y desusada, casi irreconocible para sus propios oídos. No era un grito, ni un susurro. Era la confirmación de una realidad que nunca debió dejar de ser la suya.
Se quedó paralizado, incapaz de avanzar o retroceder, atrapado entre el deseo visceral de correr hacia sus brazos y el orgullo herido que le ordenaba dar media vuelta. Su mente era un caos de preguntas sin respuesta, de un doloroso anhelo de cuatro años y de un miedo atroz a creer, a esperar, solo para volver a perderlo todo.
@unnieeuwu