¿Por qué me esforcé tanto?
¿Por qué me quedé cuando ya sentía que te estabas yendo?
Me digo que no fue para tanto, pero todavía me duele recordar
cómo dudaba de mí cada vez que no reaccionabas.
Tal vez sí exageré.
Tal vez te pedí demasiado.
Tal vez amar así fue un error.
Pero luego me acuerdo de lo fácil que era para mí
pensar en ti, y lo difícil que parecía para ti pensar en mí.
Y eso me rompe.
Porque yo no te pedía que me salvaras, ni que sintieras igual, ni que fueras perfecta.
Solo quería no sentirme sola estando contigo.
Y aun así me quedé.
Me quedé intentando entenderte.
Cuando eras tú la que nunca intentó entenderme a mí.
Ahora me odio un poco por haber cuidado lo que sentí, cuando tú no cuidaste nada.