te amo como el sol que escapa entre mis manos por vientos forajidos, como el terreno gélido que retumba sobre mis pies y la oquedad de de los tiempos
estoy atrapado en tu recuerdo más perdido y, aún así, me aferro con uñas a la imagen más cercana que tengo de ti. te pierdo cuando estás y te anhelo cuando no lo estás
te veo entre sueños y cuando despierto no vuelves a aparecer, pero cuando madrugo el fragmento de lo que fuiste, me parece eterno
es un vicio; añorar lo que ya no existe