chaosti-c
La mirada somnolienta del joven se posó sobre su celular por segunda vez, solo para alzarla nuevamente, un pequeño bostezo debido al cansancio que sentía salió de sus labios, mientras su miraba intentaba enfocarse en no chocar con nadie durante los pasillos de la universidad.
Kazuki Sora era su nombre, a menudo escuchado con mayor frecuencia en la carrera de comunicaciones, siendo un total hablador, tanto así que en muchas ocasiones varios se cansaban de hablarle y preferían perder contacto con él. Por otro lado, muchos elegían conservar la amistad, pues Sora no era solo un idiota parlanchín, también era bastante astuto y uno nunca sabía cuando podía necesitar un poco de eso.
Finalmente llegó a su clase de electivo y se sentó en la segunda fila, una mesa larga en la que solo estaba un joven concontrado en observar hacia el frente. Sora lo observó con cierta fascinación, era como descubrir algo interesante en un lugar aburrido. Este chico parecía tener el cabello corto pero en realidad su cabello caía en hebras entre violetas y moradas, piel pálida hasta el punto de casi parecer enfermo, ojos amarillos cuyas ojeras resaltaban bastante. Se preguntó cómo se llamaba porque el rostro se le hacía conocido, ¿pero de dónde?
────────── ¡Hola! ¿Está libre este asiento, verdad? ¿O es que estás esperando a alguien? ────────── el joven ladeó ligeramente la cabeza, con una sonrisa de oreja a oreja adornando su rostro
invertido-z
Y, de hecho, esto se cumplió; vio a Sora detenido en la misma biblioteca; al parecer estaba tomando aire, así que, con paso decidido, avanzó para lograr alcanzarlo. Necesitaba que las cosas quedaran lo mejor posible entre los dos, más por el mero hecho de que serían compañeros de aquí en adelante.
Su cabeza se ladeó ante las palabras del ajeno. Aun así, no se alejó, hizo lo opuesto: acercarse. Al menos lo suficiente para quedar a una distancia considerable y no ser empujado tan fácilmente por los brazos estirados del otro. Soltó un suspiro pesado y, acto seguido, empezó a escribir nuevamente en la libreta. No tardó demasiado; cuando acabó el pequeño escrito, lo puso en un ángulo donde sabía que el otro podría leer.
«No me gustaría que haya algún conflicto entre nosotros. Por favor, no vuelvas a huir. :(»
ㅤㅤㅤㅤ섣랑 .ㅤ@chaosti-c ¡¡
•
Reply
invertido-z
Su búsqueda pudo no ser sencilla al inicio, estuvo caminando un buen tramo de pasillos para intentar saber a donde se había ido, pero al ser una persona desconocida, entonces no conocía un patrón, no sabía a dónde iría o a que parte podría dirigirse, como a esos míticos lugares seguros a los que uno diría directamente para esconderse de algo. Ese algo, al parecer, es él ahora mismo.
Se detuvo solo para preguntarle a varios estudiantes si lo habían visto, ya sea mostrando el nombre o escribiendo las características de este mismo; incluso hizo un retrato lo más similar que pudo de aquel chico. Algunas personas no lo reconocieron; otras dijeron que, aunque lo conocían, no lo habían visto pasar cerca. Estuvo al menos un par de minutos caminando y deteniéndose a volver a preguntar.
Eso lo hizo casi rendirse y mejor esperar al día siguiente para volver a verlo. Rezando para volver a verlo, mejor dicho.
Pero fue una persona en específico la que hizo reavivar la esperanza de encontrarse de nuevo con aquel varón. Le indicó que lo vio corriendo hacia cierta dirección: la biblioteca. Le agradeció en base a una reverencia y continuó con su caminar. ¿En serio corrió tanto como para llegar a ese sitio? Estaba algo alejado del salón donde anteriormente estaban... Tal vez la mayor sorpresa es que lo pueda alcanzar aun si no estuvo en ningún momento corriendo igual que el otro.
•
Reply
chaosti-c
Kenzō se veía avergonzado en aquel momento cuando le enseñó las palabras, ¿por qué él era el que se había vuelto tímido en ese momento? ¡se supone que no debía ser así! ¡debía ser al revés!
Con tantas cosas que habían pasado hoy, Sora solo quería que el planeta lo tragara y lo escupiera en algún otro lugar que no fuera cerca de Kenzō.
⸻¿Qué...? ¿Qué haces aquí?⸻ mencionó retrocediendo unos cuantos pasos y chocándose con la columna detrás de él, maldijo en voz baja. ⸻ ¡Ay! ¡Por favor no me mires! ¡Vete! ¡Vete!
Sus palabras salieron atropelladas y estiró los brazos, agitándolos en el proceso para alejar al joven frente a él. De pronto recordó otra vez que el chico le había dicho que tenía mutismo, había visto casos en donde las personas mudas también presentaban sordera. ¿Y si pasaba eso mismo con Kenzō? ¿Qué tal si en realidad no lo había escuchado y otra vez había quedado como un idiota? Se ruborizó, avergonzado. Hasta le dieron ganas de llorar o reírse de los nervios, no sabía cual.
•
Reply