UNA NIÑA EN AUTOMATICO
¿No les ha pasado que llevan una vida aparentemente normal… tan normal que ni siquiera cuestionan nada?
Pero, de un momento a otro, llega una especie de despertar.
De repente miras hacia atrás y te das cuenta de que muchas cosas que viviste no eran como las recordabas. Antes veías todo de una manera, y ahora lo entiendes desde otra perspectiva completamente distinta. Y es ahí cuando empiezan a salir sentimientos nuevos, sensaciones que no habías notado, verdades que siempre estuvieron ahí pero que tu mente no estaba lista para ver.
Te das cuenta de que algunas personas no eran tan buenas como parecían.
Que ciertas situaciones no fueron tan inofensivas como pensabas.
Y que, sin darte cuenta, vivías en automático… dejando que otros decidieran cómo tratarte, cómo hablarte, cómo acercarse a ti.
Lo más doloroso llega cuando entiendes que siempre estuviste sola en muchas cosas… y que, de alguna forma, aún lo estás.
Y entonces aparece lo más confuso: ahora que por fin comprendes lo que sentiste en tu infancia y lo que sientes hoy, no sabes qué hacer con todo eso. Una parte de ti quiere expresarlo, pero otra lo reprime… como si reconocerlo fuera demasiado.
Y al final, después de entender tanto, descubrí algo que nunca había visto:
que puedo seguir adelante sin olvidar lo que viví,
pero también sin quedarme atrapada allí.
Hoy no soy la misma de antes…
y eso, por fin, está bien.