—¡AuUu!— gritaron al sentir el calor abrazador, casi soltando la bolsa. Pero eso no paso, solo se miraron y empezaron a caminar con algo de lentitud para no dejar caer ni una sola palomita.
Al final, ambos llegaron al sofá, luffy prendió la televisión de pantalla plana, algo sucio porque culpa del adulto irresponsable, en tiempo récord mientras se tiraba al cómodo sofá. Colocó una serie de películas, empezando una maratón, que no termino hasta llegar a la cinco de la mañana, cuando luffy vio como su hijo se estaba quedando dormido.