youheininomiya
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noo pasó d sexfol a angst ahr D TODOS LOS 3 COITALES Q ROLEAMOS ESTOS SON OOS MAS PROPENSOS bru
@matthiasdeclerqq
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noo pasó d sexfol a angst ahr D TODOS LOS 3 COITALES Q ROLEAMOS ESTOS SON OOS MAS PROPENSOS bru
trás la ínfima confesión (esa poesía escrita con las llamas ardientes pero reconfortantes de su interminable amor) a la innumerable ola lunar que los amantaba; los ojos violetas del violinista se entrecierran. ¿era un suceso tan bélico su existencia para que matthias le siguiera negando afecto..? bueno, era bastante insistente con eso y quizá era frustrante. no lo iba a negar; pero se sentía abstinente de vez en cuando. más sabiendo de la auténtica devoción embrujada, aquella que se tambaleaba entre líneas finas de pudor.
sin embargo, solo se dignó a soltar una risa divertida; la vergüenza fue evaporada en un santiamen, eso le gustaba. no iba a negar, de todos modos, que su cara quizá estaba algo rojiza por la leve timidez que le causaba el adverso.. no procesaba todavía como fue tan profesional para captar la atracción opuesta. creía que aunque las personas dejaran de hablar, aún permanecían comunicadas a través de los recuerdos.. ¿estaría él vivo en la memoria del jinete de doma cuando muriera? ninomiya probablemente lo tomaría como prueba fiel del óleo al papel, la petición de casamiento firmada con pureza anticipada.
... probablemente había sentenciado su compromiso en ese suspiro aprendiendo a proseguir, pero la exactitud de emoción con la que su chico le hablaba.. no intercambiaría ese interés infantil por nada. ni eso, ni las mañanas en la que entabla conversación con él ahora, en su vivienda mutua. o como lo acompañaba a sus conciertos cuando antes sólo era ignorado ante el pedir compañía en estos.. eran cosas pequeñas, escudriñadas con atención al detalle sentimental.
y era tonto. porque mientras parecía para el adverso que, aunque ya conociera a Youhei; siempre lo volvía a descubrir como una melodía musical que se reproducía en repetición con hallazgo de mensajes ocultos: ya con todo lo que el japonés asemejaba del francés lo adoraba. si se enteraba de más, nunca evaporaría eso; lo haría mucho más incluso.
su mente era su mayor debilidad, cegada por el beneficio (pero a la vez prejuicio) de la duda.. sí había respondido sinceramente cuando esa cuestión se arrastró entre sus nerviosas entrañas, ¿pero sería recíproco? ¿eran sus intenciones sobre "presencia eterna", bodas y más, verdaderas? todo eso le genera incomodidad a flor de piel.
porque no lo descifra por su cuenta.
... dolía, pero debe confiar en matthias. el recelo era el peor enemigo de ambos en la relación.. ya era comprobado.
— graaciaas.. matthiaaas ~ deja de ser tan cruel conmigo. — gruñó ante la negación burlesca, levemente paseando sus dedos por la muñeca contraria; una caricia suplicando por cercanía. su hipersexualidad afectaba su sano juicio a veces, pero no todo se revolvía en eso sino en el propio corazón constante y palpitante del varón.. que estaba muy desesperado por aquel moreno. — okaaay.. no soy un pez, tienes razón. cambiemos de ejemplo; ¿qué será de un adicto sin su droga? — usó una referencia coqueta en lo que su paladar extendido tocaba la palma, pintando con lazos salivales la textura en chiste. — los adictos se vuelven locos sin su ración diaria de mierda rara, matthias. — triunfante; se alejó, permitiendo al morocho articular.
emanó alegría en impulso de copular antes de aproximarse mucho más al otro, irradiando retazos de entusiasmo móvil como aquel predador acechando a su presa.. siempre deseaba comérselo. justamente por eso, se agachó a proporcionar un mimo a la yugular de su pareja, arropando extremidades y mimándolo con esa dulzura inusual.
— si, es una deidad del club de raritos con un complejo de salvadora o alguna porquería asi.. también le lavó la cabeza a akiba parece. — encogerse en el más alto siempre había sido un método de seguridad que jamás le fallaba; al contrario, él era libertad. por la que conspira en expresiones extraordinarias.. la razón por la que se enteró que podía abandonar la cobardía. — .. la amas más a ella que a mí. — susurró ofendido. no como pregunta, sino como admisión o afirmación.. enmascaró sus sensaciones respecto a la situación, sin embargo; se transformó en una cualidad adorable el venerar de aquel que huye de la melancolía, aunque ya le hiciera.. sobrepensar. — ¿me amas, matthias? —
oh my mattimiya estoy sollozando los etxraño
ya we q putos heh AKA SIRVENMATTIMIYA
El crepúsculo se desplegaba como tinta en el agua, una lenta hemorragia de luz lunar esparcida en la ciudad de Nagoya; aquella antes reluciente, la cual se convirtió en una catedral de sombras por el anochecer temprano. Las agujas del reloj huían de la penumbra amena y las ventanas parpadeaban al despertar (cada una simbolizando un latido escalofriante en el pecho del varón; con la sensación del compromiso que evitó toda su existencia), mientras las calles exhalaban la presencia del día, escurriendo en la garganta húmeda de la noche...
En algún lugar (un apartamento desordenado, como se esperaba del de cabellera multicolor); un violín practicaba la libertad en tono mayor a tardío horario. Con el aire respirando afecto constante: era obvio que este era puesto como un aderezo en el certero coraje, ese que refuta hasta las quejas de los vecinos luego (debido al desastre musical)... no le interesaba, Youhei era alegre al presenciar esa mueca entusiasta. una marca estúpida pero habitual del amor de su vida.
¿Ya sea su intento raro de imitar las costumbre japonesas o su obsesión con las "auténticas cosas" de este país? El albino había llegado a la conclusión que ya no tenía sentido reducirse a una pila de inseguridad, porque su evadir amoroso era inicialmente porque nunca había hallado a la persona correcta...
Ahora aseguraba que si lo había hecho.
Después de las fallas que sufrió al compartir techo con Yunta y hasta la violación de límites por parte de ella; su mente había construido un complejo personal. le repetía que ya nadie se atrevería a sanar lo que ella había manchado con sus propias manos, o a ignorar la reputación que él creía que se había estropeado...
Pero Matthias le había demostrado que estaba completamente equivocado, y eso era lo único que valía ahora.
Al finalizar su excavar en el océano de corales cantantes; arrojó su instrumento a la cama nuevamente mientras se aproximaba en esta a su chico sentado, el cual le había otorgado justamente la petición de tocar para él mientras le sonreía. — maaaatthiaaas, ahora si me vas a dar un beso- — pero dejó salir un sonido dramático, típico de desesperación infantil cuando el otro posicionó su mano en su boca.. impidiéndole intervenir bucalmente mientras su piercing se fruncía junto a su ceño. — ¡¿por qué eres tan malooo?! ¿también le negarías a un pez hambriento por agua algo de esta..? y no me vengas con que estás hablando con la rarita de noriko ahora. —
eso lo susurró en un villancico de amenaza juguetona, pero también comenzaba a sospechar que la "diosa" estaba muy apegada a su seguidor fiel "Hidemi".. y no sabía si le agradaba mucho la idea, pese a que ni él cumplía aveces con el propósito de una relación cerrada.
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