Raramente estuve pensando mucho en ustedes. En vos, en él, en ambos. Se siente extraño, es como si todo el sentimiento que guarde durante tantos años mientras intentaba olvidarlos me vuelve a caer como un balde de agua fría.
Después de todo, el regreso de él, me recordó a vos. A vos, que nunca tuviste el valor de despedirte y me dejaste con este hueco en mi corazón. Y a él, el cual nunca tuve el valor de volver a verlo después de ese último encuentro.
Se supone que hoy sería un día más, pero termine dándole más importancia de lo que debería. Lo pensé durante mi cumpleaños, cuando me sentía extremadamente solo en la silla del comedor.
Lo pensé hace dos semanas, mientras pelaba cebolla para una ensalada.
Lo pensé un día antes, mientras me carcomía la cabeza con un mensaje que sabía, que nunca iban a leer.
Lo pensé. Lo pensé tanto, que me aprisionó el pecho de solo pensarlo. Volví a pensarlo y las lágrimas se amontonaron en mis ojos, incluso sentía que mi nariz ya no servía de lo difícil que me era respirar.
Dios. Los extraño mucho. ¿Están bien? ¿Se alimentan correctamente? ¿Cómo irán sus estudios? Todas esas preguntas llenaron mi cabeza de a poco. Después de prometerme a mi mismo que no los volvería a nombrar, sabiendo que está fecha la tengo guardada como clave de mi celular...
Feliz cumpleaños. A ambos.
Los amo. Aunque hoy no pueda verlos...