Yo no tengo creencias religiosas, no pertenezco a ningún credo, soy atea. Y cada vez que alguien atenta contra la vida de inocentes por mandamiento de su dios, me siento más orgullosa de serlo.
Yo sólo trato de ser buena persona y no hago a los demás lo que no me gustaría que me hiciesen a mí.
Esta tarde han atacado mí ciudad, Barcelona. Que es una ciudad solidaria y de acogida. Una ciudad repleta de turistas y paisanos que esta tarde paseaban tranquilamente por el centro, por las ramblas. A todos los familiares y amigos de las víctimas sólo me queda darles todo mi apoyo
y mi más sentido pésame. A todos esos desalmados dispuestos a matar, a esos malnacidos que le han arrebatado la vida a 13 personas y han herido a decenas más, desearles que el mal que han hecho les pese, les condene y se les sea devuelto.