el día había sido particularmente largo y ajetreado, especialmente después de asistir a un evento de caridad. el ceo de hwa entertainment, un hombre serio, estricto y perspicaz, le había encomendado un sinfín de tareas con tal de pulir su imagen por medio de su repentina agenda llena. honestamente, kazuo no esperaba que su pasado fuera investigado y expuesto, por lo que la vergüenza y el arrepentimiento le pesaban más de lo que él admitía; además, aquello dejaba en una posición delicada tanto a los demás integrantes de su grupo como a él mismo, y la idea no le agradaba para nada.
fuera como fuese, él tampoco se quejó y cumplió con cada uno de sus deberes, yendo incluso a eventos con aquella sonrisa encantadoramente practicada que poseía, inclinando la cabeza con respeto a todo aquel que le saludara. era muy afortunado de pertenecer a una agencia que se esforzaba en que los demás se olvidaran de dichos «rumores» [ que en realidad, eran verdades ]; su base de fanáticos lo defendían sin vacilar, cuestionando a cualquiera que insinuara o pensara en que el joven idol, quien tanto se había esforzado por llegar hasta allí, hubiera sido un ex–bully que atormentó a otros.
¿ cómo podría ser verdad eso ? kazuo siempre se mostraba humilde y atento, era casi imposible imaginar que hubiera maldad en aquel corazón, ¿ no ?
si tan solo ellos se dieran cuenta de todo.
claramente esa fé en él era su mayor fortaleza, sin embargo, le generaba un conflicto interno difícil de ignorar. en el fondo, él era consciente de que sus acciones pasadas le generaron mucho dolor a personas que no tenían la culpa de nada, y también a..
«ella».