Preview del siguiente capítulo:
Podrían haber pasado días u horas, los dos terminamos siendo una maraña de brazos sudados, rostros mojados y narices rojas, finalmente nos miramos, con sinceridad, él tenía los ojos hinchados de tanto llorar, su voz normalmente gruesa se había convertido en un hilo seco después de aquello. Miró el suelo, después a mí, sabía que iba a pedirme algo sólo que en ese momento no me esperaba la magnitud.
-Dime que estás pensando... -le pedí.
-Quiero pedirte una sola cosa...
-¿Qué?
-¿Me amas lo suficiente para decirme que sí?
-Sí -dije instantáneamente, era verdad.
-Dame un beso de despedida, sólo uno...