Yo, humilde sierva de tus letras, te imploro ante los dioses del Olimpo y ante todo aquello que los mortales consideran sagrado: actualiza tu historia.
Pues entre todas las obras que han llegado a mis ojos, ninguna se compara con la tuya. Es, sin exageración alguna, una de las mejores que he tenido el infortunio de encontrar, y ahora mi alma vaga sin rumbo esperando un nuevo capítulo. Te ruego, por Júpiter, por Marte y por la dignidad que aún me queda, que publiques pronto. Mi estabilidad emocional pende miserablemente de esta actualización. Cada día sin capítulo es una tragedia digna de ser escrita por Virgilio.
No deseo riquezas, gloria ni tierras.
Solo deseo un capítulo nuevo.
Que los dioses tengan misericordia de esta pobre lectora.
Atentamente,
yo, dale actualiza amigo/a