t-ouche
Link to CommentCode of ConductWattpad Safety Portal
ㅤㅤعے El fulgor que la nieve devolvía tensó su vista apenas cruzó el umbral y lo obligó a inclinar el rostro un instante, aunque no dudó. Había salido confiado, respaldado por una revisión rápida y descuidada del clima, fiel a su costumbre: se anunciaban nevadas leves, dentro de lo esperado, sin rastro alguno de un giro abrupto ni de una tormenta en ciernes.
Sin embargo, no demoró en advertir su equivocación; bastaron unos cuantos pasos más para que la certeza se le instalara con brusquedad, tan helada como el entorno que lo rodeaba.
La ciudad se le reveló irreconocible, trastocada por una nevada reciente que había sepultado cualquier vestigio familiar. El trazado urbano se diluía bajo una costra blanquecina donde calles y aceras dejaban de existir como tales, fundidas en una planicie sin contornos definidos. Las distancias engañaban al ojo; la orientación se volvía tentativa, sostenida apenas por postes de luz aislados y fachadas ennegrecidas.
Los semáforos persistían encendidos bajo la capa de hielo, su resplandor amortiguado por la escarcha. Los vehículos, varados hasta los ejes, yacían inertes, expulsando de tanto en tanto un gemido mecánico, torpe y estéril, que no alcanzaba a imponerse antes de ser deshecho por las ráfagas violentas.
t-ouche
Las pláticas que siguieron, pese a su brevedad, no lograron desanimarlo. Por el contrario, le permitieron divagar entre pensamientos y sensaciones con una ligereza inusual. Incluso llegó a olvidarse del sueño que, momentos atrás, lo había atormentado hasta el punto de contemplar quedarse dormido en aquel mismo lugar.
La idea seguía resultándole poco encantadora, pero si el sueño volvía a cercarlo, dormir no le parecería una opción tan desacertada. Aunque... no tenía el valor suficiente para hacerlo frente a Zyan. No porque desconfiara de él —aunque, siendo honestos, apenas se estaban conociendo—, sino por la pura y simple vergüenza que le provocaba la posibilidad. ¿Y si roncaba? Peor aún: ¿y si murmuraba entre sueños, hacía muecas, o sus brazos, movidos por un reflejo inconsciente, lo rodeaban y lo atrapaban? Demasiadas variables, todas potencialmente humillantes. Cosas que no estaba dispuesto a experimentar salvo que quisiera morirse. Cosa que, definitivamente, no deseaba.
Iba a continuar atormentándose con aquellas conjeturas cuando una ventisca particularmente estridente lo arrancó de golpe de su maraña mental. No supo si fue por lo súbito del ruido o por un acto reflejo, pero su cuerpo terminó buscando abrigo en la complexión contraria, pegándose a ella con rapidez, hombro contra hombro, como si ese contacto pudiera ofrecerle un resguardo inmediato.
───Ah, perdón... supongo que me asusté.─── asintió mientras se apartaba un poco, aunque conservando una cercanía mayor que la de antes. Y, aun cuando el estrépito exterior se suponía debía inquietarlo, comenzó a sentirse, contra toda lógica, demasiado cómodo con él. El ruido siempre conseguía... aquietarlo. Sosegar algo que no sabía nombrar.
Pero no era momento para eso. No, no podía dormirse. Él era fuerte. Más fuerte que el peso insistente que tironeaba de sus párpados, más fuerte que la tentación de abandonarse, aunque el cuerpo pareciera disentir.
•
Reply
t-ouche
El silencio que siguió no ayudó a aquietar el desborde interno, imposible de domeñar mediante torpes intentos de racionalización. En otra circunstancia, antes de sentarse a conversar con Zyan y desentrañar sus malentendidos, habría atribuido todo al destino o incluso habría maldecido su nombre. Pero ahora era distinto. Habían hablado. Habían puesto palabras —torpes, quizá— a aquello que los arrastraba una y otra vez a situaciones sospechosamente incómodas. No había motivo alguno para quejarse. Al contrario: aquello se perfilaba como una oportunidad idónea para volver menos tensa la relación entre ambos. Tal vez, incluso, para transformarla en algo semejante a una amistad.
Suspiró. En aquel gesto se entrelazaron una liviandad incipiente y una vibración difícil de descifrar. Estaba, honestamente, expectante ante la idea de observar cómo su vínculo con Zyan se transformaba en algo más llevadero, más cómodo. Lo necesitaba. Necesitaba dejar atrás las desgracias compartidas. Como... aquel beso.
Tragó saliva antes de mirarlo de soslayo, deteniendo la atención en la carnosidad de sus labios. Y tuvo que tragar una vez más. ¿De verdad habían... compartido un beso accidental? La sola evocación le resultaba incómoda, casi insoportable.
Observó cómo aquellos labios se abrían y se cerraban, y el gesto le arrancó un parpadeo abrupto, seguido de un jadeo involuntario. No solo por el movimiento, sino por la pregunta que acababa de atravesar el aire.
───¿Yo? ¿Con cabello blanco?─── preguntó con una duda genuina, aunque el asombro se le ancló de inmediato. Después de todo, en su origen había sido albino, pero había decidido... bueno, teñirse, por mera cuestión de seguridad. ───No, jamás lo consideré. ¿Por qué? ¿Crees que el color me favorecería en cuanto a aspecto físico?
La mofa, por supuesto, no tardó en filtrarse en su voz, aunque la pregunta seguía siendo sincera.
•
Reply
t-ouche
Pero... aquel hombre no le despertó la menor urgencia de despojarlo de su abrigo. Todo lo contrario: algo en su interior se agitó al compás del corazón, una alteración que, por pura costumbre, atribuyó de inmediato a un trastorno cardíaco —como solía hacer, pese a carecer de cualquier padecimiento semejante—. ¿Acaso, si ese hombre portara prendas extraídas de su armario, luciría igual de... majestuoso? ¿Debería intentar coincidir con él en una circunstancia propicia para prestarle alguna?
Negó con la cabeza. No. Nada de escenarios desafortunados. Nada de ideas innecesarias.
───Sí, pupilentes...─── sus ojos vagaron hasta la pequeña entrada por la que había accedido momentos antes, notando cómo la nieve la iba clausurando poco a poco, estrechándola hasta volverla casi impracticable. Estuvo a punto de levantarse para despejarla, pero el comentario ajeno lo desvió de inmediato. ───¿Tú crees? Hah, es raro para mí estar sin ellos. Incluso verme al espejo se me hace extraño, aunque me... ¿alegra?
Se detuvo. En realidad, más que alegría, la sensación se asemejaba a algo reconfortante, pero no halló el término preciso. Las palabras siempre se le escurrían cuando intentaba nombrar lo que sentía.
───...saber que no me sienta mal el color de mis ojos.
Los pliegues de su fisonomía se elevaron apenas, sin rastro de falsedad. Aunque los halagos hacia su físico le resultaban habituales, que provinieran de Zyan alteraba la ecuación de una manera que no lograba comprender. Algo en su interior se tensó, obligándolo a inclinar ligeramente la cabeza y a bajar la mirada hasta sus propias piernas, como si estas guardaran un interés repentino. Ignoró el ardor que le ascendía por los pómulos y se forzó a inhalar.
Todas aquellas reacciones debían tener sentido. Estaba seguro de ello. Pero no sabía cómo nombrarlas.
•
Reply