No lo sé, la verdad es que la vida es complicada y a veces siento que no tengo todas las respuestas. Hay momentos en los que intento entender por qué las cosas suceden de cierta manera, pero al final del día, solo puedo seguir adelante y hacer lo mejor que pueda con lo que tengo.
Por ejemplo, en días oscuros, cuando todo parece ir en mi contra y la incertidumbre pesa sobre mis hombros, intento recordar que nada dura para siempre. Me repito que incluso las tormentas más fuertes terminan por disiparse y que, aunque ahora no vea la luz, eso no significa que no esté allí, esperando a que la alcance.
A veces, me detengo a pensar en las pequeñas cosas que me han mantenido en pie: una palabra amable, un momento de paz, el simple hecho de seguir respirando. Y aunque el caos de la vida no siempre tenga sentido, trato de encontrar significado en los fragmentos, en las conexiones, en lo que aún me hace sentir vivo.