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⠀⠀ Tallando bruscamente sus ojos, logra asimilar el escenario, intercalando la mirada entre el cachorro que corrió lejos y la que se queda atrás, observándolo. Humedece los labios, y cuando se dispone a interrogar al menor, es interrumpido por la nueva presencia. Inconscientemente, ondea su cola cuando la identifica como su salvadora, las afiladas orbes suyas la siguen hasta que está cerca; su atención pasa al botiquín entre sus palmas, entendiendo a lo que se refiere, desvergonzado, toma los extremos de su camisa y se la retira. ⎯⎯ Ayúdame. ⎯⎯pide, ofreciéndole su espalda malherida. Y, para ser la primera vez que directamente apela a la ayuda de alguien, no está mal, aunque sonó a orden más que a una petición.. medita para si mismo.